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Fisonomía del país
Fisonomía del país
Situada en el corazón de la Europa alpina, los 84.000 km2 de Austria se extienden a lo largo de una franja comprendida entre Suiza y Hungría que tiene una longitud máxima de 580 km. A través de 2.600 km de fronteras está en contacto con 8 países: Alemania, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Italia, Suiza y Liechtenstein.
Austria es un país esencialmente montañoso. Al S, el extremo oriental de los Alpes constituye más de 2/3 del territorio. La altura de las montañas es menor en el E, a medida que se avanza hacia la llanura húngara. Al N, a lo largo de 360 km, el Danubio riega una vasta planicie y recoge las aguas de casi todos los ríos del país. En esta zona, cuna histórica de Austria, sólo emergen las alturas de la Wachau y del macizo cristalino de Bohemia.
- Un país alpino
- Las tres cadenas alpinas
- El clima de montaña
- Vegetación
- Flora alpina
- Árboles
- Fauna
- Fauna alpina
Un país alpino
Hace unos diez mil años los glaciares alpinos llegaron a la meseta bávara hasta alcanzar casi el actual emplazamiento de Múnich. Estos ríos de hielo eran de dimensiones colosales; por ejemplo, el glaciar que discurría por el actual valle del Inn tenía 1.700 m de espesor. Los glaciares modificaron profundamente el relieve de los valles alpinos. El rozamiento continuado de las moles heladas creó circos (Kar) como el que cierra el Brandnertal; modeló grandes valles en U con paredes verticales (valle del Saalach al N del Saalfelden) y pequeños valles con forma de embudo y paredes rocosas muy escarpadas –uno de los más bellos es el que recorre el Achensee–, que se conecta con el valle principal mediante un desnivel por el que a veces salta una cascada.
La acción de los glaciares no originó pendientes de desgaste regular, sino terrazas claramente delimitadas que se han aprovechado para crear una importante infraestructura hidroeléctrica, como el grupo de centrales de Glockner-Kaprun. Los fragmentos de roca arrastrados y depositados por los glaciares, que reciben el nombre de morrenas, transformaron el paisaje de las comarcas prealpinas. Las morrenas en forma de arco, que delimitaron hace siglos las lenguas terminales de los glaciares, crearon barreras naturales tras las que hoy se extienden los lagos de la meseta bávara y del Salzkammergut septentrional.
Las tres cadenas alpinas
Desde el N hacia el S, los Alpes se dividen aquí en tres cadenas separadas por valles profundos: los Prealpes o Alpes Calcáreos del Norte (Nördliche Kalkalpen), los Alpes Centrales (Zentralalpen) y los Prealpes o Alpes Calcáreos del Sur (Südliche Kalkalpen).
Alpes Calcáreos del Norte – Se extienden hasta Baviera e incluyen, de O a E, los macizos del Rätikon, del Lechtal, del Karwendel, del Kaisergebirge, del Steinernes Meer, del Tennengebirge, del Dachstein, de los Alpes del Ennstal, del Eisenerz, del Hochschwab y del Schneeberg, donde los bosques de color verde oscuro destacan sobre el gris de las paredes calcáreas. El punto más alto de los Alpes septentrionales es el Parseierspitze (3.038 m).
Valles transversales – Los Alpes Calcáreos del Norte no forman una barrera continua y difícil de franquear, sino que están divididos por valles transversales a través de los cuales discurren hacia el Danubio los ríos Lech, Inn, Saalach y Enns. Así pues, esta zona de los Alpes –que los alpinistas han explorado en su totalidad– está constituida por varios macizos que se rodean o franquean fácilmente.
Mesetas alpinas – Al E del Ache, los Alpes del Norte presentan formas particulares: el Dachstein, el Hochschwab y el Raxalpe alzan a más de 2.000 m de altura sus bastiones de flancos abruptos. La permeabilidad de las rocas calizas ha transformado estas mesetas en desiertos pedregosos. El agua, que discurre casi siempre bajo la superficie, ha formado numerosas cuevas entre las que destacan las del Dachstein y las del Mundo de los Gigantes del Hielo al NE de Werfen. Desde el Krippenstein y el Raxalpe se aprecian las particularidades de este peculiar relieve.
Valles fluviales – Los Alpes del Norte están limitados al S por un profundo surco que sirve de lecho al Inn (entre Landeck y Wörgl, 130 km), al Salzach (entre Krimml y St-Johann im Pongau, 80 km) y al Enns (entre Radstadt y Hieflau, 110 km). Esta brecha, que separa los Alpes del Norte de los Centrales, permite recorrer la cadena montañosa en toda su longitud.
Alpes Centrales – Estas montañas, constituidas principalmente por rocas cristalinas, se presentan como una sucesión de aristas coronadas de glaciares. Son las cumbres más altas de Austria. De O a E están formadas por: los Ötzaler Alpen (Wildspitze 3.768 m), los Altos Tauern (Großvenediger 3.666 m y Großglockner 3.798 m), con magníficos glaciares, y los Bajos Tauern. Entre los escasos puertos de montaña destaca el del Brennero (1.374 m), por el que discurría la tradicional ruta medieval hasta Venecia y que comunica el valle del Inn con el del Adigio.
Al S de los Alpes Centrales, los surcos del Drave, del Mur y del Mürz desempeñan un papel semejante al de los grandes valles del N y constituyen el paso natural entre Viena y Venecia o Milán.
Parque nacional de los Hohe Tauern – Abarca parte de las laderas orientales del Großglockner y del macizo del Schobergruppe. Glaciares, pastos de montaña, bosques alpinos, torrentes y lagos, así como flora y fauna de altura –muy ricas en la zona– gozan de protección especial. Centenares de kilómetros de caminos señalizados ofrecen a los senderistas la posibilidad de llegar a parajes casi vírgenes y a zonas habitadas en las que se conservan vivas muchas tradiciones.
Alpes del Sur – Sólo la vertiente N de los Alpes Cárnicos y de los Karawanken pertenece a Austria puesto que el antiguo Imperio centroeuropeo tuvo que ceder en 1919, en virtud del tratado de paz de Saint-Germain-en-Laye, el Tirol meridional a Italia y los Alpes Julianos a la antigua Yugoslavia.
El clima de montaña
El clima alpino ofrece infinidad de contrastes, que varían con la altitud, el relieve de la zona y la orientación.
Las brisas – A última hora de la mañana, el aire caliente de los valles asciende por diversos pasillos naturales hasta las zonas altas y provoca la formación de nubes en torno a las cumbres. Cuando la nubosidad aumenta durante las primeras horas de la tarde, el buen tiempo está garantizado. Hacia las cinco, la brisa del valle desaparece y la temperatura desciende rápidamente. La brisa de la montaña, fría y con más fuerza, toma el relevo y barre el valle en sentido opuesto.
El foehn (Föhn) – Este viento sopla con especial intensidad en el N de los Alpes, en los valles alpinos del Rin, del Inn (especialmente en el Ötztal) y del Salzach. Se trata de un fenómeno que se desencadena cuando una fuerte depresión barométrica pasa a lo largo de la vertiente septentrional de los Alpes. Tras desprenderse de la humedad en la vertiente italiana del macizo –donde provoca numerosas tormentas– el aire aspirado por la depresión se precipita por encima de las cumbres y, al calentarse por compresión al perder altura (1°C cada 100 m), se transforma en un viento seco y muy caliente.
En esos momentos la inquietud se apodera de la montaña: los torrentes crecen, las avalanchas rugen amenazantes, el riesgo de incendios aumenta... Los ciudadanos viven en un tremendo estado de tensión, hasta el punto de que en Innsbruck se suspenden los exámenes escolares. En los procesos judiciales el foehn se puede alegar como circunstancia atenuante.
Pero el foehn también tiene efectos beneficiosos: provoca el deshielo de la nieve y permite abrir caminos para que los rebaños accedan a los pastos alpinos; gracias a él, en algunos valles bien orientados el maíz y los árboles frutales crecen más allá de las zonas habituales.
Vegetación
Si en todas partes la flora está estrechamente ligada al clima y a la naturaleza del suelo, en la montaña depende además de la orientación de las laderas y de la altitud. Sin embargo la acción del hombre modifica con frecuencia los paisajes originales. En Austria las vertientes meridionales –que ofrecen mejores condiciones para los asentamientos humanos y los cultivos– han sufrido profundas transformaciones. Por el contrario, las vertientes septentrionales, casi deshabitadas, gozan de un grado de humedad que favorece el desarrollo de grandes zonas boscosas. El contraste es especialmente evidente cuando se comparan las dos laderas de un valle de orientación O-E.
Por encima de los cultivos, que se elevan hasta los 1.500 m de altitud aproximadamente, comienza la franja de los bosques de coníferas. En torno a los 2.200 m de altitud los árboles desaparecen y comienzan los prados altos, donde crecen las plantas vivaces, los arándanos y la flora local alpina. A 3.000 m empieza el imperio del mundo mineral, en el que sólo viven algunos musgos y líquenes que se adhieren a las rocas.
Flora alpina
El término flora alpina se reserva para las plantas que crecen por encima del límite superior de los bosques (hasta unos 2.500 m). La floración precoz de las vivaces viene obligada por la brevedad del periodo vegetativo (junio-agosto). El desarrollo desproporcionado de las flores y su viva coloración son consecuencia del alto contenido de la luz en rayos ultravioletas. Para protegerse de la evaporación presentan superficies afelpadas y carnosas en las que almacenan el agua. En esta región crecen multitud de especies: rododendro de los Alpes, genciana, prímula, iris matagón y ciclamen, aster y cardo alpino. Las plantas más comunes de los pedregales son el ranúnculo, el edelweiss, la amapola blanca, etc.
Árboles
Recordaremos a continuación los rasgos esenciales de cuatro coníferas características del bosque austriaco. Las numerosas variedades de pinos existentes presentan siempre hojas en forma de aguja agrupadas en racimos de dos a cinco elementos. Los conos están formados por escamas duras y leñosas.
Abeto rojo (Fichte) – El abeto rojo o picea que crece en las vertientes septentrionales se caracteriza por su forma piramidal y sus ramas ligeramente arqueadas. La corteza, de color marrón rojizo (de ahí su nombre), se cuartea con los años y las agujas son de punta muy aguda. Los conos, pendulares, caen al suelo cuando alcanzan la madurez.
Alerce (Lärche) – Es la única conífera europea que pierde las hojas en invierno. Este árbol típico de las laderas soleadas de la alta montaña produce conos de pequeño tamaño. Las hojas, de color verde claro en primavera y verano, dan poca sombra y permiten que la hierba crezca a sus pies, creando así bosques llenos de encanto.
Pino negro de Austria (Schwarzkiefer, Schwarzföhre) – Árbol de tamaño medio, copa muy ramosa de color verde oscuro y tronco claro con estrías negras. Las agujas se agrupan en pares. Crece en suelos pobres y es muy resistente a las variaciones de temperatura del clima continental. Se utiliza para repoblar zonas de suelo calizo.
Cembro (Zirbel) – Este pino se reconoce fácilmente por la disposición de las ramas, que se presentan muy curvadas hacia arriba, como los brazos de un candelabro. A menudo aislado, se da a gran altura, en el límite del crecimiento de los árboles. Suele presentar ramas rotas por la acción del viento. Las agujas, de color verde azulado, se agrupan en racimos de cinco.
Su madera, muy homogénea, se utiliza para realizar objetos de artesanía y muebles rústicos.
Fauna
La fauna austriaca es particularmente rica e interesante, sobre todo a orillas del lago Neusiedl, repleto de aves acuáticas. Aquí viven más de 250 especies: martines pescadores, golondrinas de mar, espátulas, garzas, alcaravanes, becadas, abubillas... a las que se incorporan con frecuencia las cigüeñas. Los cisnes ponen una nota de romanticismo en los lagos del Salzkammergut y de la Alta Austria. En el Danubio viven 60 de las 80 especies de peces localizadas en Austria. Los más habituales son la anguila, la perca y el bagre.
En los bosques habitan los ciervos, los jabalíes, los tejones y los zorros característicos del centro de Europa, así como numerosos conejos y liebres.
Fauna alpina
Las marmotas son seguramente los representantes más simpáticos de la fauna alpina. Estos animalitos de color marrón grisáceo, que llegan a medir hasta 60 cm de longitud, habitan en las vertientes más soleadas pero es muy difícil verlos debido a su carácter asustadizo. Tampoco es fácil de localizar la liebre de las nieves, cuyo pelaje cambia de color de blanco a marrón con las estaciones del año.
Las gamuzas, que se desplazan en manadas, viven principalmente en los Alpes Calcáreos. El territorio de la ágil y resistente cabra montés se extiende desde los límites de las zonas arboladas hasta los 3.500 m de altitud. El hábitat del ratón de las nieves se sitúa también por encima de las zonas arboladas, mientras que el tritón de los Alpes suele buscar la proximidad de los lagos de montaña.
En la fauna alpina las perdices de las nieves son tan típicas como las chovas, los buitres salvajes y los urogallos. Estos últimos, cada día más escasos, habitan en zonas de escasa altitud, lo mismo que el faisán de montaña. En todo caso siempre es más fácil oírlos en la época del celo que verlos en algún claro. Sin embargo, la palma se la lleva el águila real, una majestuosa y excelente planeadora de 2 m de envergadura, que también está en peligro de extinción.

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