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Cine y música

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Cine y música

España es un país de artistas y tanto el cine como la música han dado grandes figuras. El genio de cineastas de la talla de L. Buñuel, J. A. Bardem o P. Almodóvar y de compositores, interprétes y cantantes como M. de Falla, A. Segovia y A. Kraus han maravillado y emocionado a cinéfilos y melómanos de todo el mundo.


El séptimo arte

Eduardo Jimeno rodó en 1896 en Zaragoza la primera película española: Salida de la misa de doce del Pilar. Los primeros estudios de cine mudo se instalaron en Barcelona. En los años 20 algunos artistas surrealistas ensayaron este nuevo medio de expresion: Dalí y sobre todo Buñuel, que realizó entonces El perro andaluz (1928) y La edad de oro (1930). La llegada del cine sonoro provocó una grave crisis, debido a la escasez de medios. A finales de los años 30, mientras que la mayoría de las películas son de tendencia religiosa como Sor Angélica, de Gargallo, Juan Piqueras funda la revista Nuestro Cinema, muy influida por las ideas soviéticas y pone en primer plano películas como Las Hurdes (Tierra sin pan-1932), de Buñuel, que muestra la miseria de esta región.

Durante la Guerra Civil y luego durante la época franquista, el cine, sometido a una fuerte censura y a un proteccionismo estatal, constituye uno de los principales soportes ideológicos y se ruedan películas históricas y religiosas. Es la época de Marcelino pan y vino, de L. Vajda (1955), y El ultimo cuplé (1957), de Juan de Orduña. En 1947 se había creado el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, en el que se formarían varios directores que discrepaban con la orientación que se había dado al cine: Juan Antonio Bardem (Muerte de un ciclista-1955), investiga la realidad social a través del realismo crítico, y Berlanga (Bienvenido Mr. Marshall –1953– que triunfó en Cannes) critica bajo el prisma del humor esa misma realidad. En los años 70 surge el “nuevo cine español” con realizadores procedentes en su mayoría de la Escuela Oficial de Cinematografía que reflejan los problemas de la infancia y la juventud durante el régimen; destacan Manuel Summers con Del rosa al amarillo (1963); Ana y los lobos (1972) y Cría cuervos (1976), de Carlos Saura; El Espíritu de la colmena (1973) y El sur (1983), de Víctor Erice; La colmena (1982) de Mario Camus. Las películas de Manuel Gutiérrez Aragón: Demonios en el jardín y La mitad del cielo (1986), muestran el cambio económico entre la España franquista y la España democrática. Frente a un cine serio y nostálgico en el que se estigmatiza el franquismo, Pedro Almodóvar muestra la España moderna, generalmente en forma de comedia no exenta a veces de una crítica amarga: Qué he hecho yo para merecer esto (1984), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988).

Tres producciones españolas han sido premiadas con el Oscar a la mejor película extranjera: Volver a empezar, de J. L. Garci (1982), Belle epoque, de F. Trueba (1993) y Todo sobre mi madre, de P. Almodóvar (2000). Durante los últimos años el cine español ha resurgido con la incorporación de jóvenes directores como Alejandro Amenabar (Tesis, 1996, Los otros, 2001), Alex de la Iglesia (El día de la bestia, 1995) y Julio Medem (Los amantes del Círculo Polar, 1998). Este resurgir ha sido refrendado con importantes éxitos de taquilla, antes reservados a las grandes producciones de Hollywood. Algunos de estos grandes éxitos han sido El perro del hortelano (1996) de la prematuramente fallecida Pilar Miró, Secretos del corazón (1997) de Montxo Armendáriz, La buena estrella (1997) de Ricardo Franco, Barrio (1998) de Fernando León de Aranoa, El abuelo (1998) de J. L. Garci, La niña de tus ojos (1998) de F. Trueba y Solas (1998), de Benito Zambrano.


Música

Junto al folclore, una música más elevada y de asombrosa riqueza se desarrolló en nuestro país desde la Edad Media marcada por numerosas influencias: visigoda, árabe, mozárabe y francesa. En Santiago de Compostela se compuso hacia 1140 la obra a 3 voces más antigua que se conoce, el Codex Calistinus.

Durante la Reconquista el impulso de la iglesia favorece una importante producción musical. La música encuentra amplio margen en la liturgia (cantos), en las representaciones teatrales realizadas en los templos (autos), de las que se ha conservado el Misterio de Elche, y en la poesía (Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio – s. XIII). A partir del s. XI los reyes y la nobleza recurren para sus fiestas a trovadores y juglares y la música se asocia también a la literatura profana (Cantigas de amigo, gallegas).

A fines del s. XV el poeta Juan de la Encina se revela como un excelente músico en sus Églogas. En el s. XVI la música, como el resto de las artes, goza de la prosperidad del país bajo la protección de los primeros Austrias. El polifonista Victoria (1548-1611) es uno de los más famosos. Entre sus contemporáneos, Francisco de Salinas y Fernando de las Infantas fueron sabios musicólogos; Cristóbal de Morales y Guerrero compusieron música religiosa. El órgano cobra gran importancia y en la música profana los instrumentos de acompañamiento favoritos son la vihuela, especie de guitarra de 6 cuerdas dobles pronto sustituida por el laúd, y la guitarra de 5 cuerdas, llamada guitarra española. En el s. XVIII el italianismo reinante impone la ópera. Lope de Vega había escrito el libreto de la primera ópera española (La selva sin amor, 1629) cuya música desgraciadamente se ha perdido. Calderón de la Barca es el creador de la zarzuela, género lírico nacional que en un principio trataba temas nobles e incluso trágicos y fúnebres para divertimento de los reyes y que, olvidada a fines del s. XVIII, resurgió en el s. XIX inspirándose en temas populares. El padre Antonio Soler es el compositor más importante del s. XVIII.

En el s. XIX el catalán Felipe Pedrell fue el primer compositor que asoció melodías populares y géneros clásicos preparando el camino a toda una generación de músicos. Al mismo tiempo la música popular española inspira a grandes autores extranjeros: Sinfonía española, de E. Lalo; España, de A.M. Chabrier; Carmen, de J. Bizet; Capricho español, de N. Rimski-Korsakoff; Bolero, de M. Ravel.

A finales del s. XIX y comienzos del XX numerosos autores españoles vuelven a las fuentes populares: Isaac Albéniz (1860-1909), autor de Iberia; Enrique Granados (1867-1916), célebre por sus Goyescas; y Joaquín Turina (1882-1949), creador de la Procesión del Rocío, beben lo esencial de sus obras en el folclore nacional. Pero el mejor de todos ellos es Manuel de Falla que, en la Vida breve, Noches en los jardines de España, El amor brujo y El sombrero de tres picos,depura esta vena popular con su técnica perfecta.

En el s. XX la guitarra ha contado con notables compositores: Joaquín Rodrigo (1901-1999), famoso por su Concierto de Aranjuez, e intérpretes que han adaptado a este instrumento español por excelencia un repertorio muy variado: Andrés Segovia (1894-1987) y Narciso Yepes son conocidos en todo el mundo. Por último, Pablo Casals (1876-1973) marcó con su personalidad el arte del violoncello.

Actualmente España ocupa uno de los primeros lugares del mundo dentro de la música lírica: Montserrat Caballé, Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Plácido Domingo, Alfredo Kraus (1927-1999) y José Carreras son algunos de los cantantes más conocidos.

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