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Un país de contrastes
Un país de contrastes
España, país puente entre dos continentes, presenta un sinfín de atractivos naturales: un litoral con largas playas de fina arena, calas abrigadas o abruptos acantilados; un relieve muy accidentado con altas cumbres y preciosos valles encajados; y, en el centro, unas tierras llanas de horizontes interminables.
Política y Administración
La Constitución española, aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, define la forma política del Estado español como una Monarquía parlamentaria en la que la soberanía reside en el pueblo. Este sistema político se concreta en un Jefe del Estado, encarnado en la persona del Rey, unas Cortes Generales, y un Gobierno. Las Cortes son elegidas por sufragio universal cada 4 años; en ellas reside el poder legislativo y están divididas en dos cámaras: Congreso de los Diputados y Senado. El Gobierno ejerce la función ejecutiva y está compuesto por un Presidente del Gobierno, Vicepresidentes y Ministros. El poder judicial es un poder independiente, administrado por los Jueces y Magistrados, con el Tribunal Supremo como máximo órgano.
España está organizada territorialmente en comunidades autónomas, provincias y municipios.
– Comunidades: España está dividida en 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla). Las comunidades pueden estar formadas por una sola provincia o por varias. La máxima representación recae en un Presidente de la Comunidad, que es elegido en las urnas cada 4 años. La transferencia de competencias a los organismos autónomos es un proceso todavía inacabado; sin embargo, el régimen de autonomía alcanzado en España es uno de los más avanzados de Europa.
– Provincias: La necesidad de una mayor eficacia administrativa llevó a los gobiernos de Isabel II (s. XIX) a plantear la primera división del territorio en provincias. Actualmente España consta de 50 provincias.
– Municipios: Es la división territorial de menor tamaño y mayor arraigo histórico. Al frente de cada municipio hay un alcalde, que preside el ayuntamiento.
Paisajes
Un país montañoso – España es el segundo país de Europa en altitud media (650 m), después de Suiza. La sexta parte del territorio pasa de los 1.000 m y el punto culminante de la península es el Mulhacén (3.482 m), en Sierra Nevada.
El esquema del suelo español se resume en una gran plataforma central, la Meseta, rodeada de montañas; dos grandes depresiones periféricas y una serie de cordilleras exteriores al núcleo mesetario.
La Meseta (600 a 1.000 m) es una plataforma herciniana, arrasada en su mayor parte, y ligeramente inclinada hacia el Oeste. Está accidentada en su parte media por la Cordillera Central, formada por las sierras de Somosierra, Guadarrama, Gredos y la Peña de Francia y, un poco más al Sur, por las pequeñas elevaciones de los Montes de Toledo. La Meseta es como una fortaleza rodeada por una serie de cordilleras que la aislan de las costas. Al Norte, de Oeste a Este, se elevan los Montes de León, terrenos primarios plegados y modelados por la erosión; la Cordillera Cantábrica, que forma con las montañas vascas y los Pirineos una línea montañosa continua; y el Sistema Ibérico, consecuencia del plegamiento alpino. Al Sur se halla Sierra Morena.
Adosados a la Meseta se observan dos triángulos de tierras bajas, de origen marino, hoy drenados por dos grandes ríos: la depresión del Ebro al Norte y la depresión del Guadalquivir al Sur. Existen además otras cordilleras periféricas exteriores a la meseta en las que se encuentran los macizos más elevados: los Pirineos al Norte y las Sierras Béticas al Sur. Más al Sur se levanta la Cordillera Penibética, cuyo macizo principal es Sierra Nevada.
Clima – Aunque en España luce el sol más de 300 días al año, la gran diversidad de sus paisajes se debe a los diferentes tipos de clima: continental en la Meseta, con inviernos muy crudos y largos y veranos muy calurosos; oceánico en el Norte, con temperaturas suaves en invierno y moderadas en verano; y mediterráneo en la costa oriental y meridional. En la provincia de Almería se puede hablar de un clima subdesértico.
La españa atlántica
País Vasco, Cantabria, Principado de Asturias: una Suiza marítima – La cadena montañosa que cierra la Meseta por el Norte constituye el factor común. Los montes vascos, soldados a los contrafuertes occidentales de los Pirineos, levantan sus calizas secundarias hasta los 1.500 m, mientras que al Oeste, la Cordillera Cantábrica forma una barrera rocosa que le ha valido a Cantabria la denominación de “la Montaña”. Esta barrera, que discurre a menos de 50 km del mar, sobrepasa los 2.500 m en los Picos de Europa, formidable bloque de calizas primarias.
En el País Vasco las blancas fachadas con entramado de madera de los caseríos aislados salpican las colinas.
En Cantabria y Asturias, el centro, entre la cordillera y el mar, es muy accidentado. Las carreteras ascienden por las vertientes o descienden a pequeños valles encajados y cubiertos de espesas praderas, pomares, campos de maíz y de judías. La ganadería es importante y se produce gran cantidad de derivados lácteos, especialmente en Cantabria. La recia silueta del hórreo caracteriza los pueblos asturianos y el maíz colgado en ellos habla de su preponderancia en la agricultura desde que fue importado de América en el s. XVIII. La costa es con frecuencia acantilada, desgarrándose en otros lugares en rías. Las playas arenosas más amplias se encuentran en Cantabria.
Galicia – Pertenece a la Iberia húmeda. El suelo de la mayor parte de Galicia es un viejo macizo granítico peniplanizado, dislocado y rejuvenecido por el plegamiento alpino. Aunque alcanza en algunos puntos los 2.000 m (Peña Trevinca: 2.124 m, en el límite de León), la altitud media de la Comunidad no sobrepasa los 500 m.
Las costas, recortadas en profundas rías, están más pobladas que el interior. Es la primera región pesquera de España: bacalao, sardina y atún en alta mar; moluscos y crustáceos en el litoral; gran parte se destina a la industria conservera. El interior constituye la Galicia rural por excelencia: el minifundio y la irregularidad del suelo impiden una explotación racional de la tierra. El ganado vacuno ocupa un lugar importante en la economía regional.
El clima es oceánico: inviernos suaves y veranos frescos (media anual de 13o), débil oscilación anual y abundantes lluvias.
Los Pirineos y el Ebro
Las Comunidades Autónomas de Aragón, Navarra y La Rioja se caracterizan por la gran variedad de paisajes, de violentos colores.
Los Pirineos – El Alto Aragón (Huesca), correspondiente a los Pirineos Centrales, destaca por sus grandiosos paisajes encajados y sus casas con tejados de pizarra. Esta zona vive de la agricultura, alrededor de Huesca, y de la ganadería, en los valles. Las industrias se concentran en Zaragoza.
En Navarra, los Pirineos se extienden desde la montaña de Larrún (900 m al Pico de Anie (2.504 m). El hábitat acusa la severidad climática: tejados de pizarra muy inclinados y muros de piedra. Los bosques dan lugar a una importante explotación. Al Oeste de Roncesvalles el paisaje es semejante al del País Vasco: en los valles alternan las praderas y el maíz, los pueblos se diseminan a lo largo de los ríos, con sus caseríos de fachadas encaladas, esquinas y cercos de piedra y tejados rojos. Al Sur, las sierras de Andía, Urbasa, Navascués y Leyre marcan la transición entre el Pirineo y la Depresión del Ebro.
Depresión del Ebro – Es un antiguo brazo de mar colmado por sedimentos continentales y con suelo arcilloso. Las terrazas, a ambos lados del río, están accidentadas por barrancos. El fondo del valle se ha convertido en una fértil huerta gracias al regadío.
En Navarra, la Cuenca de Pamplona es ante todo cerealista. La parte occidental, prolongación de La Rioja, es la comarca vitícola, mientras que la ribera oriental se ha transformado, en virtud del regadío, en una extensa huerta (espárragos, judías, alcachofas, pimientos), cuyos productos nutren la industria conservera. La arquitectura se caracteriza por las casas de ladrillo.
Sistema Ibérico – En el Bajo Aragón, en las colinas arcillosas que se yerguen al borde del Valle del Ebro, a la altura de Daroca y Alcañiz, se cultivan la vid y el olivo; los pueblos, con su color terroso, forman unidad con el paisaje. En los alrededores de Teruel se levantan las altas mesetas frías y ventosas del pesado caparazón de los Montes Universales, nudo hidrográfico en el que nacen los ríos Turia, Júcar, Tajo y Cabriel. El clima es continental porque las montañas impiden la penetración de la influencia marítima.
La meseta
Representa el 40 % de la superficie de la Península Ibérica. La ocupan las Comunidades de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura. Se caracteriza por sus campos de cultivo abiertos, horizontes desmesurados, sólo interrumpidos de tarde en tarde por algún pueblo de tonos terrosos construido alrededor del castillo medieval, o por una línea formada por las vertientes de plataformas rígidas más elevadas (páramos).
La Meseta septentrional – La Comunidad de Castilla y León corresponde casi por completo al valle del Duero. Una plataforma de una altitud media de 1.000 m que se levanta en los bordes con robustas montañas: al Noroeste los Montes de León, al Norte la Cordillera Cantábrica, al Este el Sistema Ibérico y al Sur la Cordillera Central. Los sedimentos terciarios de la Meseta no han resistido por igual la erosión: en unos lugares se han formado amplios valles en terrazas quedando algunos cerros testigos, en otros, angostos cañones o suaves colinas.
El cultivo de cereales es el aspecto dominante de la agricultura: trigo en las mejores tierras, avena y centeno para el ganado en las otras.
La penillanura del Sudoeste, hacia Salamanca, se consagra a la ganadería: lanar en las explotaciones pequeñas y toros de lidia en las grandes que, a menudo, sobrepasan las 500 ha.
La Meseta meridional – Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura se sitúan en una alta penillanura ligeramente inclinada hacia el Oeste, regada por dos grandes ríos: el Tajo, que ha excavado un profundo surco en la rocosa geología de la Alcarria, y el Guadiana, que discurre perezoso e indeciso. La superficie es más uniforme que en Castilla y León y la altitud media es inferior –de 500 a 700 m–, lo cual, combinado con la latitud, agudiza la rigurosidad del clima: más seco y con veranos más calurosos. En La Mancha, quederiva del árabe Manxa, tierra seca, se cultivan el azafrán y los productos típicos de la trilogía mediterránea: cereales, olivo y vid. También es típico de estas tierras el queso de oveja “manchego”.
El único accidente interno es el abombamiento de los Montes de Toledo, que separan la cuenca del Tajo de la del Guadiana. Las demás montañas se sitúan al borde de la Meseta: el Sistema Central al Norte (sierras de Gredos y Guadarrama); Sierra Morena al Sur; al Nordeste la Serranía de Cuenca, un macizo calcáreo socavado por la erosión, que ha originado las torcas y las hoces; más al Norte, en La Alcarria, el Tajo y sus afluentes siguen profundos surcos de erosión en los que se han instalado los pueblos. La vegetación de matorrales aromáticos favorece la elaboración de una miel exquisita.
En Extremadura, la erosión ha reducido la región a una penillanura de unos 400 m de altitud, dejando al descubierro granitos y esquistos del zócalo herciniano. La agricultura (trigo, olivo, hortalizas, tabaco, algodón) constituye el principal recurso económico, seguido de la ganadería ovina trashumante, la producción de corcho y la ganadería porcina y derivados: Montánchez es célebre por sus jamones y embutidos. La población se asienta preferentemente en los valles ya que los limos y el regadío permiten cultivos intensivos variados. El Plan Badajoz permitió, mediante la construcción de embalses en la cuenca del Guadiana, una importante repoblación forestal y la introducción de cultivos más rentables, como maíz, girasol, hortalizas y forrajes.
Regiones mediterráneas
Comprenden Cataluña, la Comunidad Valenciana, Murcia y las Islas Baleares.
Cataluña – Forma un triángulo situado entre la frontera francesa, Aragón y el mar y presenta una increíble variedad paisajística. En el Norte, los Pirineos Orientales, desde Andorra al Cabo de Creus, son verdes y frondosos y sus cimas sobrepasan los 3.000 m; la zona calcárea de los Prepirineos forma paisajes semejantes a los de las sierras aragonesas.
La Costa Brava, muy recortada y rocosa, goza de un clima mediterráneo, seco y soleado, como la Costa Dorada al Sur, de playas bajas y arenosas. El interior, privado de la influencia marítima, es más árido y sus inviernos son ya rigurosos.
El bajo valle del Ebro y el delta cierran el triángulo por el Sur. Aunque Cataluña es una Comunidad Autónoma muy fértil (cereales, olivo, vid, hortalizas y frutales), una parte importante de la población activa se dedica a la industria, que se concentra en la zona de Barcelona.
Levante – Comprende la Comunidad Valenciana y la región de Murcia y está constituida por una estrecha llanura costera que se extiende al pie de un cordón montañoso (Sistema Ibérico al Norte y Sierras Béticas al Sur).
A lo largo de la costa, denominada Costa del Azahar cerca de Valencia y Costa Blanca alrededor de Alicante y Murcia, alternan las dunas y los cordones litorales formando albuferas o mares interiores con salientes rocosos, como el Cabo de la Nao.
El clima es típicamente mediterráneo, con escasas precipitaciones que caen torrencialmente en otoño y originan peligrosas crecidas de los ríos. La vegetación también es mediterránea pero un complejo sistema de regadío por acequias, introducido en la región desde la antigüedad y especialmente cuidado por los árabes, ha transformado el paisaje con una exuberante vegetación de agrios: la huerta. Más al Sur se extienden los palmerales de Elche y Orihuela y el arroz se cultiva desde la Edad Media en las regiones encharcadas. La administración del agua se rige por normas medievales establecidas por el Tribunal de las Aguas. La huerta de Valencia tiene una de las densidades de población más fuertes de España. La industria, favorecida por la existencia de recursos mineros y de puertos, y el turismo son los grandes recursos económicos de esta zona.
El interior lo forman tierras de secano dedicadas al cultivo de cereales y a la ganadería. El clima es más frío que en el litoral y las lluvias más abundantes.
Baleares – El archipiélago balear comprende tres islas grandes –Mallorca, Menorca e Ibiza–, dos pequeñas –Formentera y Cabrera– y numerosos islotes.
Estas islas calcáreas, que descansan sobre un zócalo submarino prolongación del Cabo de la Nao y cuya mayor elevación no alcanza los 1.500 m, emergieron durante el plegamiento alpino. El escaso relieve de Menorca ha hecho pensar a los geólogos en una emersión anterior para esta isla.
Las lluvias otoñales favorecen una vegetación a veces abundante que constituye uno de los muchos encantos de estas islas risueñas. Los pinares se extienden bordeando la costa accidentada y las vertientes más secas; los encinares ocupan los lugares más húmedos. En el piedemonte y en las llanuras se cultivan almendros, higueras, algarrobos y olivos.
Las islas, muy diferentes entre sí, tienen en común el contraste entre la animación turística de la costa y la tranquilidad del interior.
Andalucía
Andalucía es una Comunidad de extraordinario encanto por sus variados paisajes, su arquitectura popular, su luz, sus flores y el carácter de sus gentes. Geográficamente, se distinguen tres unidades de relieve.
Sierra Morena – Esta cadena montañosa cubierta de un espeso monte bajo mediterráneo de jaras, hiniestas y tomillos la separa de la Meseta. El Puerto de Despeñaperros es el paso natural a Andalucía. La región de Jaén sorprende por sus extraordinarios paisajes de infinitas alineaciones de olivos.
Depresión del Guadalquivir – Esta llanura triangular abierta al Atlántico, colmada por sedimentos terciarios y cuaternarios, es una de las regiones agrícolas más ricas de España: la parte interior se dedica al cultivo de cereales y olivos; en el borde marítimo –Las Marismas– predomina la ganadería de toros de lidia y en la zona oriental se cultiva el arroz. En la comarca de Jerez el viñedo domina el paisaje.
Las Cordilleras Béticas – Sierra Nevada cuyo pico más alto, el Mulhacén (3.482 m), es el punto de mayor altitud de la península, se prolonga al Oeste en la Serranía de Ronda y la Sierra de Ubrique. Sus cumbres nevadas dominan depresiones como la vega de Granada.
En la costa (Costa del Sol) el clima es semidesértico en la provincia de Almería, pero gracias al regadío y a las técnicas de invernadero se han desarrollado diversos cultivos de agrios, frutales y hortalizas.
Las islas Canarias
Estas islas volcánicas surgieron, según parece, como consecuencia de la compresión de la placa atlántica en el momento de la orogenia del Atlas sahariano. En Tenerife se halla el Teide que, con sus 3.718 m de altitud, es la cumbre más elevada de España.
Sus sorprendentes paisajes y su magnífico clima, con temperaturas muy agradables durante todo el año debido a la influencia de los vientos alisios y de la corriente fría de Canarias, las han convertido en un destino turístico de primer orden.

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