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Iniciación a los vinos de Nueva Zelanda

Iniciación a los vinos de Nueva Zelanda

Emmanuel Tresmontant - 19-08-2011

Del 9 de septiembre al 23 de octubre de 2011, Nueva Zelanda acogerá por segunda vez en su historia la Copa del Mundo de Rugby. Tanto si tiene pensado ir hasta allí para animar a su selección favorita como si tiene previsto verla tranquilamente desde su sillón, no desaproveche la ocasión para descubrir unos vinos insólitos y en ocasiones excepcionales, con notas intensas y exóticas…

 
Famosos en Gran Bretaña, ignorados en el resto de Europa.
En palabras del franco-británico Gérard Basset, Mejor Sumiller del Mundo 2010, “el viñedo de Nueva Zelanda es sin lugar a dudas la perla del Nuevo Mundo. Acabo de pasar quince días y he quedado maravillado por la belleza de sus paisajes, la hospitalidad de sus habitantes y la elegancia de sus vinos. Ha habido por lo menos una veintena larga de bodegas que me han entusiasmado y que merecerían aparecer en la carta de mi restaurante.”
 
Nueva Zelanda, última en hacer su aparición en la escena enológica internacional con una pequeña zona de producción de 33.000 hectáreas, posee dos grandes bazas a su favor: unos suelos volcánicos que confieren intensidad a sus vinos y un clima muy fresco que favorece una interesante acidez. Al contrario de lo que suele creerse, Nueva Zelanda no está cerca de Australia, ya que entre ambas hay una distancia de 2.000 km. Su clima es mucho más frío y la uva madura más lentamente. Pese a ello y gracias al verano del membrillo, la uva consigue atiborrarse de sol y llega a dar vinos potentes que sobrepasan el 14% de alcohol. Es este singular equilibrio entre frescor y opulencia el que propicia la buena reputación de los vinos neozelandeses desde principios de los 90.
 
Sauvignons blancos fuera de lo común
Por aquella época, fueron los sauvignons blancos elaborados en su mayor parte en la región de Marlborough los que empezaron a causar sensación. En Gran Bretaña, expertos como Hugh Johnson o Jancis Robinson no ocultaron su entusiasmo por sus aromas cristalinos, ahumados y exóticos. La célebre bodega de Cloudy Bay de Marlborough, fundada en 1985 por los australianos David Hohnen y Kevin Judd, se ha ido convirtiendo así en un referente mundial en materia de sauvignon. Hoy propiedad del grupo LVMH, “esta bodega parece no obstante haber privilegiado la cantidad en detrimento de la calidad”, lamenta Paul Tracy, especialista en vinos neozelandeses y fundador de la web Fine Wine World. Sin llegar a fascinar, el Cloudy Bay se mantiene pese a todo como un buen vino, con raza y elegante, a degustar joven.
 
Si quiere probar un sauvignon ecológico de Nueva Zelanda a la vez profundo y mineral, póngase en busca del de Michael Seresin, antiguo cineasta y fotógrafo afincado también en Marlborough desde principios de los 90: ¡una maravilla!
 
Castas bordelesas de buena factura
La isla de Waiheke, en la región de Aukland, permite la perfecta maduración de las variedades bordelesas. Es en esta isla donde encontrará uno de los mejores tintos del país: el Stonyridge Larose, elaborado en medio de un olivar al pie del monte Ostend. Compuesto por cinco variedades de uva bordelesas (cabernet-sauvignon, merlot, cabernet-franc, malbec y petit verdot), este vino rico y potente posee un cuerpo excepcional que lo sitúa al nivel de los mejores premiers crus classés de Burdeos. “En una cata organizada en Australia –cuenta Gérard Basset–, el Stonyridge Larose 2006 llegó primero por delante del Château Latour y el Château Lafite Rothschild: toda una consagración para Nueva Zelanda.” (Entre 90 y 100 €/botella en Vins du Monde)
 
Menos complejos pero más asequibles desde el punto de vista financiero, los vinos a base de cabernet-sauvignon y merlot de la bodega de Waipara West, en la provincia de Canterbury (cerca de Christchurch), son especiados y tánicos (entre 8,50 y 14 €/botella en Fine Wine World).
 
Pinots noirs de primera
Más carnoso y sensual que el pinot noir de Borgoña, el de Nueva Zelanda se puede beber muy joven y despierta, por lo general, el entusiasmo de los entendidos.
 
Para Gérard Basset, la lista de bodegas que producen pinots noirs de primera es larga: “Ata Rangi y Dry River en Marlborough, Bell Hill en la región de Canterbury, Neudorf en Nelson…” Felton Road, en la región montañosa de Central Otago, goza de un clima continental y elabora un pinot noir mundialmente conocido por su color granate, sus aromas de mora y su boca sedosa. “Un vino excepcional –confirma Antoine Pétrus, Mejor Obrero de Francia y sumiller del restaurante Lasserre– que despliega retrogustos de café y chocolate” (47 € en las Caves Augé de París).
 
 
INFORMACIÓN PRÁCTICA
 
Dónde encontrar los vinos de Nueva Zelanda
 
Hotel TerraVina de Southampton
 
Fine Fine World
 
Vins du Monde
 
Más información en www.nzwine.com/
 

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