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Folclore y tradiciones

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Folclore y tradiciones

A lo largo del año se celebran en toda Francia multitud de fiestas populares que son un fiel reflejo de la idiosincrasia de cada región. Ya sea en Bretaña, en Picardía, en Alsacia o en Languedoc, la identidad regional se mantiene gracias al folclore. Estas arraigadas tradiciones, tanto de carácter pagano como religioso, nos brindan la ocasión de mezclarnos y compartir unos momentos privilegiados con nuestros vecinos transpirenaicos.


Carnavales

Estas fiestas de origen pagano se vienen celebrando en Francia desde la Edad Media los días que preceden la Cuaresma, especialmente el martes anterior al Miércoles de Ceniza. Durante estos días se olvidan los problemas, se come y se bebe “algo” más que de costumbre y se siguen las cabalgatas al ritmo de los tamborileros. Uno de los carnavales más populares de Francia es el que se celebra en Dunkerque, así que si ha decidido viajar por el norte de Francia durante esta fecha no olvide poner un disfraz en la maleta y ensayar algunos pasos.

En la Costa Azul se celebra el conocido carnaval de Niza, quizás el de mayor proyección internacional. Carrozas de flores multicolores y centenares de cabezudos desfilan por la promenade des Anglais, la avenida más emblemática de la ciudad; tomar parte en una batalla resulta un verdadero placer, las municiones la componen los miles de pétalos de flores que se lanzan desde las carrozas. El ambiente lo ponen las numerosas bandas de música que acompañan la cabalgata.


Fiestas y romerías

En cualquier rincón de Francia las fiestas tradicionales brindan la ocasión de ver los trajes regionales. Durante el “perdón” de Ste-Anne-d’Auray, la “grande troménie” de Locronan o la peregrinación hasta Sainte-Odile, mujeres de todas las edades lucen sus variados y ricos trajes, mientras que los hombres vestidos con chalecos bordados blanden los pendones. Todas estas celebraciones religiosas suelen acabarse con fiestas campesinas de carácter profano en las que reinan el baile y la música.

A partir de finales del mes de noviembre, el ambiente tiene algo de mágico en Alsacia ya que en pueblos y ciudades se instalan los típicos mercados navideños donde se pueden adquirir las últimas novedades en decoración navideña para el árbol de Navidad, conocer la artesanía local o degustar los dulces típicos de estas fechas (pan de especias, kougelhopf).

En Provenza se sigue la tradición de los belenes cuyas figuras provenzales (santons) constituyen un precioso recuerdo. La misa del gallo empieza con el pastrage. Mientras que el cura coloca al Niño Jesús en el pesebre las campanas llaman a los pastores para que vengan a adorar al Niño y que, guiados por ángeles y tamborileros, le traen un cordero en una carreta iluminada. Es el momento de entonar unos villancicos tradicionales al son del tamborilero.


Un folclore muy enraizado

Y seguimos en Provenza, tierra de gran tradición festiva. Toda celebración que se precie estará acompañada por la farandola, en la que los danzantes avanzan cogidos de la mano al ritmo de un compás de seis tiempos. Los tamborileros son verdaderos virtuosos de la melodía, con la mano izquierda tocan la zampoña, una flauta pequeña de sonido agudo que en estos lares toma el nombre de “galoubet”, mientras que con la derecha hacen sonar el tamboril.

Desde Sète hasta Béziers y desde Agde hasta Palavas, no hay que perderse las justas de Languedoc. Los contrincantes, completamente vestidos de blanco y descalzos sobre sus barcas, se afrontan de junio a septiembre delante de un público entusiasta blandiendo en una mano un magnífico pavés (escudo) y en la otra una lanza de madera de pino.

En todos los rincones de la geografía gala están resucitando las fiestas campesinas que fueron cayendo en desuso con la era industrial. Las danzas –“bourrée” en Auvernia, sardana en Languedoc– o los cantos polifónicos de Córcega se han convertido en verdaderas tarjetas de visita de las regiones francesas.

Cuentos y leyendas, historias de hombres lobo, de brujas, duendes y hadas animaron durante mucho tiempo las veladas. Hoy día cuentistas profesionales hacen perdurar la tradición.


Dialectos

Las hablas tradicionales, muy extendidas a principios del s. XX, hoy día prácticamente han desaparecido. En Saboya, Bretaña o Languedoc se han conservado gracias a la literatura regional y al activo trabajo de algunas asociaciones culturales. En los Alpes del Norte, por ejemplo, las terminaciones en “z” o “x” no se pronuncian. En francés el acento tónico cae siempre en la última sílaba, este no es el caso del provenzal donde, como en español, el acento tónico es variable. El provenzal se caracteriza también por una fuerte acentuación de las vocales con respecto de las consonantes. El catalán, muy parecido al occitano, sirve de nexo cultural a los antiguos territorios del reino de Cataluña, aunque su uso en Francia está mucho menos extendido que en la vertiente española.

Al norte del Loira, los dialectos picardo, normando, lorenés y valón conservan reminiscencias germánicas. Desde el punto de vista lingüístico, el bretón pertenece al grupo de lenguas celtas.

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