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Literatura
Literatura
Los nombres de los grandes escritores italianos están siempre presentes y es habitual que los italianos citen un verso de Dante para ilustrar una idea. Pero la influencia de la literatura italiana no fue cosa del pasado. De hecho, la fama de muchos autores contemporáneos ya ha traspasado las fronteras del país.
- Los orígenes: los latinos
- La literatura toscana
- El humanismo
- Hacia la modernidad
- Literaturas del sur
Los orígenes: los latinos
En el s. I a. C., Virgilio se inspiró en la tradición griega dándole un aire nuevo; su Eneida fue una de las grandes obras de la Antigüedad. En la misma época, Las Metamorfosis de Ovidio exploraron la riqueza de la mitología, y Cicerón analizó los mecanismos de la política. En el s. I d. C., Plinio el Viejo redactó una enciclopédica Historia natural mientras que Suetonio se inclinó por la historia y Séneca elaboró una filosofía moral. Más tarde, con el auge del cristianismo y la decadencia del Imperio romano, la literatura latina pasó a ser esencialmente religiosa.
La literatura toscana
Las primeras manifestaciones de la literatura italiana aparecieron en Sicilia, donde unos poetas influidos por el arte de los trovadores protagonizaron, en el s. XII, el nacimiento de un arte verdaderamente literario y no religioso. En Toscana, este arte adquirió toda su amplitud en torno a la figura de Dante Alighieri (1265-1321), que dará el nombre de Dolce stil novo (dulce estilo nuevo) a su movimiento poético y optará definitivamente por la utilización de la lengua romance en literatura. En sus obras, Dante culminará esta revolución, abandonando el latín vulgar en beneficio del toscano. También introdujo los elementos subjetivos en la literatura y creó una profunda intimidad con el lector. La Divina Comedia narra un viaje místico del Infierno al Paraíso en busca de la difunta Beatriz con la ayuda de su guía, Virgilio. Tras él, Petrarca (1304-1374) describió en los 366 poemas del Canzoniere la desdicha de sus amores con Laura de Noves. Finalmente, Boccaccio (1313-1375) alcanzó también un enorme éxito con el Decamerón, 100 novelas cortas narradas por un grupo de jóvenes florentinos que se refugian en el campo durante la peste de 1348.
El humanismo
La corriente literaria y artística iniciada por estos tres escritores guarda relación con un profundo movimiento de renovación, que tiene lugar principalmente en Florencia y en Roma en torno a grandes mecenas. En este clima favorable a las artes, las nuevas traducciones de los venerables textos latinos y griegos impulsan el estudio de la Antigüedad. Los intelectuales, que no dudan en saltar de un género literario a otro, vuelven a tratar los grandes temas fundamentales: la búsqueda de la felicidad, la vida en la ciudad. El Príncipe de Maquiavelo (1469-1527) elabora un modelo político, mientras que Baldassare Castiglione (1478-1529) propone en El cortesano, un modelo de conducta cívica. Recuperando el modelo de la literatura caballeresca, Ariosto (1474-1533) y Tasso (1544-1595) ofrecen a Italia grandes ciclos de literatura épica.
Hacia la modernidad
El profesor napolitano Giambattista Vico (1668-1744) se impone en el s. XVII con su análisis global de la historia en Scienza Nuova (Ciencia Nueva). Influenciado por las ideas de la Ilustración, cuya difusión se localiza esencialmente en el norte del país, Cesare Beccaria (1738-1794) redacta en De los delitos y las penas un magistral alegato contra la pena de muerte. En Venecia, las comedias de Carlo Goldoni (1707-1793) renuevan las reglas de la commedia dell’arte y sientan las bases de un nuevo teatro. La novela histórica nace en Lombardía con I Promessi sposi (Los novios) de Allessandro Manzoni (1785-1873). Ugo Foscolo (1778-1827), poeta comprometido, se distingue por su poesía lírica prerromántica en I Sepolcri (Los Sepulcros). Giacomo Leopardi (1798-1837) extraordinario erudito, compone los Canti (Los Cantos) convirtiéndose en el poeta del pesimismo e inspirándose en la Antigüedad. Giosuè Carducci (1835-1907), por su parte, será el poeta oficial de la Italia unificada. Gabriele D’Annunzio (1863-1938) es un hombre de acción que introduce un estilo elegante y voluptuoso en sus novelas y obras de teatro.
Literaturas del sur
Las dificultades propias del Mezzogiorno (escasa industrialización, desertificación, problemas políticos, etc.) influyeron en sus escritores, cuyas obras se desmarcan claramente de las del norte del país o de Sicilia.
Verismo y regionalismo
En Los Malavoglia, Giovanni Verga (1840-1922) describe la realidad del Mezzogiorno e inaugura el “verismo”, que se corresponde con el naturalismo de Zola. Benedetto Croce (1866-1952) nacido en los Abruzzos, es historiador, filósofo y crítico literario. Fue elegido senador en 1910 y designado ministro de Educación en 1920; ejerció gran influencia en la vida literaria italiana. Otra figura comprometida es la periodista Matilde Serao (1856-1927), directora de varios periódicos, que ofrece un magnífico retrato de su ciudad en El vientre de Nápoles. Grazia Deledda (1871-1936) recrea sutilmente la belleza y las contradicciones del mundo sardo. Carlo Levi (1902-1975) ofrece su testimonio sobre la pobreza imperante en el Mezzogiorno en Cristo se detuvo en Éboli.
Los modernos
Los tristes años del fascismo y la posguerra dejaron una huella muy profunda en la literatura. La Piel de Curzio Malaparte (1898-1957) es un impresionante fresco de Nápoles en el momento de su liberación por los americanos. El neorrealismo se manifiesta en Italia a través de autores interesados en describir lo absurdo y los límites del modelo social existente: Cesare Pavese (1908-1950), marcado por su viaje a Calabria, en El bello verano, el romano Alberto Moravia (1907-1990) con El desprecio o El tedio, su compañera, Elsa Morante (1912-1985), con La historia o Aracoeli. Mario Praz (1896-1982), inmenso erudito y coleccionista romano, nos transmite sus pasiones con un estilo grandilocuente en su libro-museo La casa de la vida. Anna Maria Ortese (1914-1998) también nos ha dejado novelas fantásticas llenas de ira (El mar no baña Nápoles y La iguana). Finalmente, Domenico Rea (1921-1994) ha hecho de la agitación napolitana el centro de sus novelas (Spaccanapoli).

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