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Religión
Religión
Los italianos son católicos en su mayoría y la religión ejerce una influencia muy importante en la vida del país. Aunque sólo un tercio de los italianos va regularmente a misa los domingos, la muerte de Juan Pablo II mostró hasta qué punto la figura del Santo Padre es importante.
Dioses romanos
El panteón de dioses de la Roma antigua es una transposición del de los griegos y, como ellos, los romanos atribuyeron a cada dios funciones protectoras en los diferentes ámbitos de la vida terrenal. Al principio de los tiempos, los fundadores mitológicos de Roma, Rómulo y Remo, erigieron en el monte Capitolio un templo dedicado a una primera tríada divina (llamada capitolina), compuesta por Júpiter, el rey de los dioses; su esposa Juno, protectora de las mujeres casadas (las matronas), y Minerva, la diosa de la sabiduría. En seguida se sumaron Marte, dios de la guerra, de la juventud y de la primavera; Mercurio, mensajero de Júpiter y protector de los comerciantes y de los viajeros; y Venus, diosa del amor y de la vegetación. Cada hombre poseía además su Genius y cada mujer su Juno, dobles divinos que debían protegerlos. La religión romana era extremadamente compleja ya que toda acción, lugar y sentimiento estaban estrechamente ligados a un dios. Los cruces de caminos, por ejemplo, estaban bajo la protección de los dioses Lares, culto heredado de las creencias etruscas.
El catolicismo
El cristianismo apareció en Roma unos diez años después de la crucifixión de Cristo. La cristianización se aceleró a lo largo del s. II y la Iglesia de Roma vio cómo aumentaba su prestigio en las comunidades cristianas diseminadas por el Imperio romano.
Los primeros cristianos
Esta joven religión fue considerada al principio una más de las numerosas sectas existentes. Sus principales representantes sufrieron atroces martirios, especialmente en tiempos de Diocleciano. Pedro, obispo de Roma y arzobispo de Lacio, pasó a la Historia como el primer Papa de la cristiandad (33-64). Progresivamente, el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano. La conversión del emperador Constantino (306-337) supuso el reconocimiento definitivo de la religión cristiana. Durante su reinado, la capital se trasladó a Constantinopla y la autoridad religiosa cambió Roma por Rávena.
El papado
En la Edad Media, la autoridad papal, instalada de nuevo en Roma, recobró fuerza. El Papa era el jefe espiritual de los católicos y su ciudad, la capital de todos los fieles. Pero en 1309, los problemas del país y la influencia creciente de la política de Felipe IV de Francia incitaron a los papas a trasladarse a Aviñón, justo al lado del Comtat Venaissin (Vaucluse, Francia), que era territorio pontificio. Numerosos artistas vivieron en el nuevo palacio papal (como el poeta Petrarca o el pintor Simone Martini). El regreso a Roma se inició en tiempos de Urbano V y se confirmó en 1376 con Gregorio XI. Durante un tiempo, el mundo espiritual permaneció dividido por un cisma entre las dos ciudades, pero Roma acabó por triunfar y comenzó su verdadera edad de oro. En el s. XV, el papa Martín V decidió construir una nueva sede en la margen derecha del Tíber y abandonar San Juan de Letrán. Muy implicado en la vida política del país (y, por lo tanto, también en los grandes descubrimientos de la época), el estado del Vaticano llegó a ser uno de los más fastuosos de Europa. Julio II (1443-1513) mantuvo la supremacía de Roma frente a los protestantes y contribuyó al esplendor artístico de la ciudad al contratar a Rafael, Bramante y Miguel Ángel. León X (1475-1521), hijo de Lorenzo el Magnífico y educado en el humanismo florentino, continuó su obra y fue el último gran Papa del Renacimiento.
Un Estado dentro del Estado
Al tiempo que resistía a todos los cambios históricos y sociales, la autoridad cristiana vivió varias crisis sin sucumbir a ninguna de ellas –empezando por la Reforma protestante y las teorías laicas de la Ilustración–. En el momento de la unificación italiana, cuando Roma fue designada capital de Italia el 1 de julio de 1871, el papa Pío IX se negó a ceder el Vaticano. En el mes de mayo, el Gobierno había aprobado la “Ley de Garantías”, que garantizaba al Papa el libre ejercicio de su autoridad y la libertad de la Iglesia dentro del Estado, pero Pío IX, seguido de León XIII y de Pío X, la condenaron y se consideraron prisioneros de la República. El Papa prohibió a los católicos que participasen en la vida política. Las tensiones sólo se apaciguaron con los acuerdos de Letrán, firmados en 1929, que reconocieron el estatuto particular del estado del Vaticano, independiente y soberano en sus territorios situados en el interior de Roma. El catolicismo dejó de ser religión oficial y la formación religiosa pasó a ser voluntaria en las escuelas públicas. El papa Juan XXIII (1958-1963) convocó el Concilio Vaticano II e impulsó el aggiornamento (actualización), compromiso de renovación de la Iglesia católica y de apertura al mundo moderno.
Las demás religiones
La omnipresencia de la tradición católica no debería ocultar la existencia de otras confesiones religiosas. Las comunidades judía, musulmana y budista se concentran especialmente en las grandes ciudades. En Piamonte hay bastantes protestantes y valdenses. En el Mezzogiorno, los descendientes de los refugiados albaneses de los ss. XV y XVI siguen el rito bizantino.

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