Andrew Barrow - 12-07-2011
Para los iniciados, los vinos tranquilos de Dão y Bairrada figuran entre los mejores que pueden catarse en tierras lusitanas. Además, la visita de los parajes salvajes y desconocidos donde han sido producidos no hace sino aumentar el placer de la degustación.
Si pasa unos días en Oporto, coja el coche (o alquile uno) y salga de la ciudad en dirección sur para hacer una escapada por la zona de Bairrada y el Dão. Diríjase concretamente hacia Casa de Mouraz y sus viñedos, desperdigados por un paraje que no tarda en poner de manifiesto su carácter agreste: los entrepaños de viña surgen aquí y allá, a trechos entre rocas, cerros pelados y áridos matorrales.
Más admirable aún, la quinta Casa de Mouraz, compuesta por trece zonas de producción, produce una amplia paleta de vinos que abarca del vinho verde al Douro. No deje de probar su Encruzado, una notable variedad de blanco, ni el fabuloso Private Selection, una mezcla de touriga nacional, Jaen y alfrocheiro que expresa todo lo agreste del paraje en una explosión de pimienta, hierbas y fruta negra.
Tras la Casa de Mouraz, llegamos a la quinta de José Perdigão, con una filosofía muy diferente. Perdigão se limita a 7 vinos salidos de 7 hectáreas de viña y es el propio José quien organiza la cata. Perdigão se anima poco a poco a medida que nos brinda sus explicaciones mientras va sirviendo generosas muestras. El primer caldo es un rosado: el Quinta do Perdigao Rosé 2009. ¿He oído bien? Nuestro hombre lo recomienda para acompañar un asado. “El color de las camelias”, suspira al tiempo que llena mi copa. Seco, pesado y vibrante: una auténtica delicia. Luego me sirve un blanco, el Quinta do Perdigão Reserva, encantador, fresco y con notas de “lichi, pera, melocotón, papaya y miel”.
De los cuatro tintos que siguen, es el Quinta do Perdigão Reserva el que resulta más excitante al paladar. El Reserva, una mezcla de touriga nacional, tinta roriz, Jaen y alfrocheiro acompañado de magníficos aromas de roble, pone de manifiesto su indiscutible complejidad: té y violeta, ciruela y hierbas. Su buena estructura debería de garantizarle un buen envejecimiento.
La bodega Kemper sólo produce dos vinos, y el segundo, el Julia Kemper Tinto, no tiene nada que envidiarle al primero. La hacienda Kemper, propiedad de la familia desde hace siglos, conoció una etapa de decadencia. Hoy, con Julia Kemper al frente, la familia ha replantado parcelas de viñas, reconstruido la bodega y optado por la calidad antes que por la cantidad.
Bajos los reflejos del sol poniente, envueltos en los aromas de los juncos y el espliego, cogemos por un pedregoso camino que serpentea entre antiguas parcelas de viña hasta una extensión de variedad encruzado. El paisaje salvaje y rocoso deja paso a hileras de vides bien ordenadas e irrigadas. La manera en que Kemper consigue producir vinos así de magníficos con estas viñas obligadas a luchar rudamente por sobrevivir es uno de los misterios de la vinificación…
Aunque los vinos mencionados se encuentran con facilidad, algunos de los productores sólo aceptan visitas previa concertación. Las catas organizadas suelen costar entre 5 y 8 €.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Casa de Mouraz
3460-330 Tondela
Portugal
Julia Kemper
3530-239 Oliveira
Mangualde - Portugal
Quinta do Perdigão
3500-543 Silgueiros
Viseu - Portugal