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Geografía

Con 513.115 km2 (es decir, una superficie similar a la de España), Tailandia ocupa el centro de la parte continental del sudeste asiático, entre Myanmar (Birmania), Laos, Camboya (Kampuchea) y Malasia. Se extiende a lo largo de unos 1.700 km, desde los confines birmanos, al norte, hasta la frontera con Malasia, al sur, y ofrece una sorprendente variedad de paisajes. Auténtico concentrado del sudeste asiático, en el territorio del antiguo Siam se concentran las montañas y los bosques de Birmania y Laos, las mesetas de Camboya, la arena blanca, los cocoteros y los fondos coralinos de las playas de Malasia e Indonesia, e incluso los arrozales y las grandes formaciones cársticas de Vietnam. Una fisonomía de múltiples facetas que es fruto de los caprichos del relieve, de las diferentes latitudes, y, por supuesto, del monzón, cuya intensidad varía según las zonas.

Vista desde el cielo, en la “Esquina de Asia”, como la llaman los geógrafos –imagen de una frontera entre el universo indio y Extremo Oriente–, destacan las últimas estribaciones del Himalaya, estrechas y modestas cordilleras que dividen el territorio tailandés en dos grandes masas de tierras bajas. Este cinturón rocoso, horadado al norte por profundos valles y algunas cuencas (Chiang Mai, Chiang Rai, Lampang, Phrae), delimita una gran explanada regada por el Chao Phraya y sus afluentes, mientras que al este, aísla la meseta de Khorat, rodeada en su fachada oriental por el Mekong, que hace las veces de frontera. Por último, al sur, separando el mar de Andamán del golfo de Tailandia, una estrecha cordillera baja hasta latitudes más ecuatoriales, hacia el istmo de Dra y la península de Malacca, la puerta del Asia meridional y musulmana.


Una tierra con cinco caras

El reino de Tailandia está constituido por cinco grandes conjuntos geográficos, casi podríamos decir cinco universos si no fuera porque comparten una sólida unidad cultural: elnorte, el nordeste o Isan(Phak Isan), el sur peninsular, la región del golfo de Tailandia (o golfo de Siam) y la llanura central.

La llanura central, granero de arroz del país

Ping, Yom, Nan y Wang son los nombres de los cuatro torrentes que bajan desde las alturas envueltos en bruma hasta llegar a la planicie central a través de estrechos valles. En Nakhon Sawan, estos mae nam, o “madres de las aguas”, se convierten en dos, que se unen para dar origen al famoso Chao Phraya.A lo largo de 352 km, el “Príncipe de los Ríos” riega la llanura central antes de desembocar en el golfo de Siam. Su inmenso delta, limitado al oeste por las cimas escarpadas de Thanen Thong Dan y al este por las montañas del Dong Phaya Yen, ocupa 12.400 km2 y es una fértil llanura dedicada al cultivo del arroz en la que se concentra cerca del 30% de la población del país. En esta brillante cuadrícula de arrozales, de color marrón o verde según la estación, destacan las aguas oscuras de los khlong (canales), los estanques salpicados de lotos y los bosquecillos de vegetación tropical. Las casas de madera construidas sobre pilotes, las piraguas y los mercados flotantes conservan su carácter tradicional, aunque las técnicas agrícolas se modernizan a gran velocidad. Esta región, considerada cuna histórica y política del reino, es el corazón económico de la Tailandia modernaha sido objeto de un desarrollo intensivo. La pluviosidad insuficiente, agravada por la irregularidad de las precipitaciones a principios de la estación (de mayo a julio), obligó a buscar un sistema de irrigación complementaria. El plan de ordenación del Chao Phraya, diseñado a principios del s. XX, comenzó con la construcción de la presa de Chainat (1957), situada en la cabecera del delta; siguió con la construcción de presas en el Mae Nam Ping y el Mae Nam Nan, y, posteriormente, continuó con la instalación de redes secundarias que conducían el agua hasta los arrozales.

Al oeste de la capital sigue habiendo una gran cuenca hidrográfica alimentada principalmente por el famoso río Kwai. Más allá de Kanchanaburi, la naturaleza vuelve a ser libre en una zona de torrentes, cascadas espectaculares, como las de Erawan, grutas y densa jungla, en la que resuenan los alaridos de los monos aulladores.

La región del golfo

Frutas tropicales, heveas, peces, rubíes y turismo conforman la riqueza de esta fértil región de clima mucho más tropical que la llanura central. La llanura central, bañada por las aguas del golfo de Tailandia y atravesada por la cordillera de Khao Soy Dao (cuyas cimas oscilan entre 700 y 1.670 m), ondula y se estrecha hasta descender en picado, a lo largo de la frontera camboyana, hacia la ciudad de Hat Lek, en el extremo sudeste del país. Los bosques de coníferas y las montañas graníticas crean paisajes grandiosos como el parque natural de Khao Chamao-Khao Wong (1.024 m) y la cascada dePhliu. Infinidad de pueblos de pescadores se suceden a lo largo de estrechas ensenadas, algunos convertidos en lugares de veraneo, como Bang Saen, Pattaya y Rayong, que forman una barrera en el litoral con sus edificios de hormigón. Sin embargo, frente a la costa se extienden los parques naturales más impresionantes del país, entre ellos el de Ko Chang, y las 52 islas del golfo de Tailandia, o Ko Samet, con sus playas de arena blanca y aguas azul turquesa, a tan sólo unas horas de Bangkok.

El norte montañoso

A pesar de la deforestación de los últimos cuarenta años, el norte sigue siendo el territorio de la jungla, el reino de la niebla y de los bosques de teca, de cedros japoneses y árboles de hoja perenne.

Algunas montañas del noroeste del país superan los 2.000 m de altura y la cima más alta de Tailandia, el Doi Inthanon, mide 2.565 m. Muchos cursos de agua –Mekong, Nan, Yom, Ping, Yang – han excavado cañones y cascadas y han horadado grutas en estos relieves calcáreos de pendientes vertiginosas. Los macizos, conectados mediante colinas onduladas, están cubiertos por una frondosa vegetación de escasa altura que ha sustituido al bosque primitivo. La lenta erosión provocada por las lluvias del monzón deja a la vista en algunas zonas una hermosa tierra rojiza que contrasta con la blancura calcárea de las cimas próximas.

Al norte comienza el altiplano de la comarca de Chan, presidido por el tristemente célebre Triángulo de Oro (Sop Ruak); esta región, situada en los confines de Birmania, Tailandia, Laos y China, es la principal productora mundial de opio.

Más al este, las montañas delimitan la frontera con Laos, que se materializa en el río Mekong. El duodécimo río más largo del mundo (4.022 km), el Mae Nam Khong (Mekong), nace en el Tíbet, entra en Tailandia por Chiang Saen, en el centro del Triángulo, y serpentea entre las fronteras norte y nordeste hasta el delta del Mekong, en Vietnam.

La región septentrional, encrucijada de migraciones, destaca por su diversidad. En las tierras aluviales bajas, densamente pobladas, reina la agricultura intensiva y se detecta una incipiente industrialización, mientras que la zona alta está poblada por un mosaico de minorías étnicas. Estas tribus de las montañas están constituidas por cerca de 400.000 individuos que viven de la agricultura de corta y quema y a veces del cultivo de la adormidera. Pero este mundo rural también se está transformando, especialmente en las zonas que cuentan con carreteras asfaltadas o pistas transitables durante la estación seca. La intensificación de la agricultura y la llegada de la economía de mercado (sobre todo la artesaníaturística) han integrado a estas poblaciones que antes eran marginales. El programa de Naciones Unidas para los cultivos alternativos a la adormidera y los diferentes proyectos de desarrollo apoyados por el rey están contribuyendo a que los akha, los lisu y los lihu abandonen la adormidera para cultivar soja, maíz, tomates y té. Por otra parte, por encima de los 1.000 m algunas zonas se están reforestando con pinos productores de pasta de papel, mientras que en las zonas inferiores se plantan tecas y eucaliptos. En las zonas menos accesibles sobreviven los sistemas rurales tradicionales: el arroz pluvial y la adormidera en altura.

Por último, en el centro de la región se encuentra Chiang Mai “la Región Verde”, un importante nudo de comunicaciones. Capital administrativa y ciudad universitaria de aspecto provinciano, Chiang Mai es en la actualidad uno de los principales polos turísticos, al igual que Lampang o Mae Hong Son, ciudad fronteriza con Birmania.

El nordeste, la Tailandia lejana

En la parte oriental del país, donde se mezclan las influencias thais, jemeres y laosianas, los habitantes tienen más puntos en común con sus vecinos de la otra orilla del Mekong que con la lejana Bangkok. Pese a que el nordeste, o Phak Isan, es una región aislada y desfavorecida, es también la depositaria de la memoria nacional y la guardiana de sus valores más arraigados.

La gran meseta de Khorat constituye la mayor parte del Isan y limita al este con las estribaciones de la cordillera camboyana de los Dangrek. Esta última impide la entrada de los vientos húmedos del suroeste y crea un clima continental y unas temperaturas superiores a la media nacional. Por eso, la mitad de las tierras sólo reciben lluvias irregulares, ya que la estación seca dura mucho tiempo (cinco meses) y la mayoría de las estaciones intermedias (uno o dos meses) también son secas. Poco a poco, el denso bosque que conservaba la humedad del suelo y favorecía los terrenos más pobres se ha ido retirando hacia las laderas más escarpadas de la meseta (al oeste, al sur y al este de Kon Khaen) y ahora, a los pies de estos macizos hay bosques poco frondosos y sabanas, que poco a poco van cediendo terreno a arrozales, cultivos y estanques. A pesar de todo, la superficie agrícola es insuficiente y muchos habitantes del Phak Isan se han visto obligados a emigrar a las grandes ciudades en busca de trabajo. No obstante, aunque la naturaleza resulte menos generosa que en el resto de Tailandia (exceptuando los hermosísimos parques naturales del oeste y el sur de la región), los asentamientos humanos son más antiguos –la cultura del pueblo de Ban Chiang se remonta al año 4000 a. C.– y bastante más densos que en el resto de las regiones agrícolas de la misma época.

El sur, la Tailandia insular

El sur de Tailandia se estrecha hasta formar una delgada lengua de tierra que se extiende hasta la península malaya, entre el golfo de Tailandia, al este, y el mar de Andamán (que se abre al océano Índico), al oeste. La larga cresta montañosa del litoral, salpicada de bahías y calas arenosas, es famosa por sus islas paradísiacas y sus promontorios calizos cubiertos de vegetación y bañados por aguas turquesas. Los archipiélagos más protegidos también poseen ricos fondos marinos, auténticos jardines coralinos de fauna multicolor. El clima tropical y la riqueza del suelo son más adecuados para el cultivo de la teca, el cocotero y la palmera (productora de aceite) que para el cultivo del arroz.

En el interior, las montañas más elevadas alcanzan los 2.000 m de altitud. Hacia el oeste, los montes Tenasserim forman una frontera natural con Myanmar (la antigua Birmania) y su punto culminante es el Khao Luang (1.494 m), mientras que más al sur la península se estrecha para formar el istmo de Kra (22 km de longitud), que separa ambos países. En varias ocasiones se ha considerado la posibilidad de crear un canal para ganar unos mil kilómetros de ruta marítima entre los puertos del océano Índico y los del golfo de Tailandia, pero de momento no parece que el proyecto se convierta en realidad.

Las dos costas del sur, el oeste y el este, muestran enormes diferencias desde el punto de vista geológico. Al lo largo del litoral occidental, del mar surgen magníficas formaciones cársticas con picos vertiginosos que dominan las bahías de Phangnga y de Krabi. En el este predominan los manglares, aunque en algunas zonas se han talado los árboles para instalar criaderos de gambas. Si quiere pasar unas vacaciones de ensueño, elija entre las islas apartadas del golfo de Tailandia, como Ko Samui, Ko Phangan y Ko Tao, o, en el mar de Andamán, Phuket, Ko Phi Phi, el archipiélago de las Similan, Ko Lanta y los parques nacionales menos conocidos de Mu Ko Surin y de Mu Ko Tarutao.

Por último, en el extremo sur, más allá de la ciudad de Hat Yai, los montes San Sara Khiri se alzan a 1.490 m de altura para separar Tailandia y Malasia. Las provincias de Satun, Yala, Patthani y Narathiwat siguen siendo de religión musulmana. De hecho, periódicamente, los separatistas musulmanes se refugian en estas montañas.


Al ritmo del monzón

A su llegada al aeropuerto le recibirá el monzón, estrechamente ligado a la vida del país, fuente de riqueza y a veces también origen de catástrofes. A él se debe la cálida humedad que reina en Bangkok durante todo el año, y este primer contacto con el Asia de los monzones será sin duda uno de sus recuerdos imborrables.

En un vaivén complejo entre las altas y las bajas presiones del océano Índico y del continente asiático, este viento tropical regular determina la alternancia de temporadas húmedas y secas. Desde hace miles de años, es el gran regulador de la abundancia y de la hambruna. Al desplazar las nubes y las lluvias, el monzón provoca crecidas y activa el desarrollo de la vegetación. Las zonas donde no sopla son estériles, pero si permanece mucho tiempo el agua inunda las cosechas y lo arrasa todo.

Tres monzones para tres estaciones

La altitud y el relieve influyen en la alternancia de las estaciones, separadas por períodos de transición. En casi todo el país, los tailandeses distinguen tres estaciones.

El monzón de invierno

Al monzón del noroeste, o monzón de invierno (de octubre a enero), corresponde la temporada seca, de clima relativamente templado y en la que se produce la mayor afluencia turística. Por el contrario, en las montañas septentrionales las brumas matinales no se despegan de las cumbres y las temperaturas pueden descender hasta los 5 °C.

El monzón de verano

El premonzón, o monzón de verano (de febrero a mayo), provoca las temperaturas más altas del año (30 ºC en Chiang Mai, 35 ºC y a veces más en Bangkok, cerca de 40 ºC en el nordeste).

El monzón húmedo

Por último, el monzón del suroeste, o monzón húmedo (de junio a septiembre), va acompañado de precipitaciones de 1.400 mm (de media anual) en el centro, más débiles en el norte y en el este, y generalmente concentradas en los meses de agosto y septiembre. Por lo general, durante la temporada de lluvias el sol alterna con violentos chaparrones, más frecuentes al final del día.

El sur peninsular y el extremo sudeste del país no sufren tantas fluctuaciones meteorológicas, pero las temperaturas y las precipitaciones varían de una costa a otra: de mayo a octubre, el monzón del sudeste sube desde el mar de Andamán y descarga fuertes lluvias sobre Phuket (una media anual de 2.500 mm), Krabi, Ko Phi Phi y Phangnga. Por su parte, el monzón del nordeste (de noviembre a febrero) baja desde Camboya hasta Ko Samui, Ko Phangan y Ko Tao, acompañado de chaparrones, vientos y marejada en la costa.


Un edén en peligro

Como en todas las zonas tropicales, la flora y la fauna de Tailandia son de una variedad extraordinaria. Pero la explotación forestal, intensiva y a menudo ilegal, los grandes propietarios y la agricultura de corta y quema han reducido y deteriorado considerablemente este patrimonio natural, que las violentas lluvias de los monzones han contribuido a agravar, provocando incluso una erosión irreversible del suelo en algunas zonas. Afortunadamente, las medidas que se adoptaron en 1989, en particular los programas de reforestación y la prohibición de exportar determinadas especies, reflejan una nueva preocupación por el medio ambiente. Por otra parte, la Wild Life Fund Thailand, creada en 1983, patrocinada por la reina y afiliada a WWF/Adena, promueve acciones de protección de la naturaleza y de los ecosistemas frágiles (como los manglares), introduce nuevas prácticas agrícolas y lucha contra el comercio de animales salvajes.

Flora

Los bosques del norte albergan básicamente especies de hoja perenne: pinos y cedros japoneses, robles (menos extendidos), palisandros de Asia y, sobre todo, tecas, con cuya madera, muy densa y resistente a la humedad, se construyen las góndolas venecianas desde hace siglos. En el bosque tropical del sur, muy húmedo, al abrigo de los grandes árboles crecen diversas plantas, sobre todo de la familia de las dipterocarpáceas (árboles tropicales que producen aceites).

Las plantaciones de eucaliptos, palmeras, cocoteros y heveas abastecen a las explotaciones comerciales.

Algunos arbustos, lianas, helechos y múltiples especies de flores completan estas densas junglas. Las orquídeas, las azaleas y los rododendros se ven favorecidos por el clima templado del norte: la región de Chiang Mai y el valle del Mae Sa son famosos por su infinita variedad de orquídeas salvajes, plantas parásitas que suelen crecer sin tierra y cuya hibridación puede engendrar un número ilimitado de variedades.

En las regiones arroceras, cerca de los pueblos y en las ciudades, la vegetación es igualmente variada, fruto del azar y de la mano del hombre: ficus, jacarandas, plataneras, palmeras, papayos, palmeras arecas, mimbreras, sin olvidar el bambú, que presenta innumerables variedades; a algunas de ellas casi se las ve crecer (25 m en seis semanas e incluso más). Sobre esta variada gama de verdes, las plumerias, buganvillas, flamboyanes, hibiscus, acacias y magnolios destacan con sus vivos colores rojos, fucsias y amarillos.

En las tranquilas aguas de los canales y lagos crecen juncos, nenúfaresy lotos. Este último, que el budismo considera símbolo de la pureza y la luz, es también un gran colonizador que crea impresionantes alfombras de flores rosas o amarillas desde marzo hasta mayo.

Finalmente, en la costa oriental, los vastos manglares alimentados por las mareas constituyen un hábitat perfecto para numerosas especies animales y vegetales; en el cieno abundan moluscos, crustáceos, bivalvos y gasterópodos que hacen las delicias de los macacos cangrejeros, un mono arborícola, buen nadador y que disfruta con el marisco.

Fauna

La fauna tailandesa pertenece a la rama zoogeográfica indochina. Antiguamente, las selvas del país albergaban pájaros, reptiles y gran variedad de mamíferos (elefantes, primates, felinos, osos, cérvidos, bóvidos, jabalíes, etc.).

Aves

La selva virgen, los lagos y las costas dan cobijo a una rica población de aves migratorias y residentes. En el parque ornitológico de Thale Noi, formado por un lago de agua dulce poco profundo (1 m-1,50 m) y grandes marismas habitan un centenar de especies: cormoranes, garzas, martinetes, varios tipos de zancudas y patos. El pelícano malayo, que destaca por su gran tamaño (cerca de 1,50 m), es un asiduo de las aguas dulces de Tailandia. Por su parte, el halcón abejero, de plumaje pardo y cabeza blanca, es la rapaz más común del país.

Reptiles

Los cocodrilos de la granja de Samut Prakan no son oriundos de la zona, excepto el Crocodylus siamensis, un gran espécimen de 3 m de largo que frecuenta las aguas dulces y poco profundas. Hay numerosas variedades indígenas de reptiles, como la cobra y la serpiente de los manglares. Aunque no tan peligrosos, salvo las grandes especies como el varano negro, los lagartos abundan en todo el país. Sobre todo los geckos, a los que los tailandeses consideran divinidades protectoras del hogar, quizá porque comen mosquitos. Entre las especies de geckos más o menos grandes, el tokay, un lagarto multicolor de 30 cm, destaca por su “canto”.

Mamíferos

Aunque todavía se pueden observar tigres en los parques y las reservas naturales, algunas especies, como el rinoceronte de un cuerno o el rinoceronte de Sumatra, de dos cuernos, han desaparecido. Otros, como el gibón, han perdido gran parte de su hábitat forestal y están amenazados. Por el contrario, los macacos, muy abundantes en los templos, se han acostumbrado al turismo.

Los jabalíes, las ardillas –en Bangkok abunda una variedad de pelaje gris que se suele desplazar por los cables telefónicos–, los gamos y las mariposas tropicalessiguen siendo numerosos en las frondosas montañas que rodean Phetchaburi, en la región vecina de Um Phang y a lo largo de la frontera norte de Kanchanaburi. Estas tierras lejanas y de densos bosques también albergan panteras nebulosas o longibandas. Igualmente raro es el gato pescador, de hasta 86 cm de longitud, que se acerca a las aguas poco profundas en busca de alguna presa y que nada como un pez gracias a la membrana que une las garras de sus patas delanteras. La comadreja de Siberia, el puercoespín de cola larga y el tejón de garganta blanca viven en los bosques septentrionales. Sin embargo, el oso malayo, un oso pardo pequeño (de 1 a 1,40 m), de hocico amarillo, prefiere los cocoteros o los frondosos bosques del sur, al igual que su pariente, el oso de collar (o tibetano), que nada y que duerme en cuevas junto a una especie de murciélago de las cavernas que se alimenta de fruta.

En la categoría de especies oríginales, elpangolín malayo ocupa un lugar estelar. Este insectívoro diurno se hace una bola con sus escamas para protegerse de los depredadores. Y por si fuera poco, segrega un líquido nauseabundo. En las montañas habita una ardilla que vive por encima de los 900 m y que planea de árbol en árbol gracias a una membrana que une sus miembros anteriores y posteriores; de este modo puede salvar distancias de hasta 450 m.

Por último, para completar el panorama de los mamíferos tailandeses hay que citar el perro errante (un tipo de basenji, pariente de los perros salvajes de las ciudades africanas), siempre en busca de comida o de un compañero de juego, tanto en las ciudades como en las playas.

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