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Koh Phangan: la vida al ritmo del sabai sabai :

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Koh Phangan: la vida al ritmo del sabai sabai

Koh Phangan: la vida al ritmo del sabai sabai

Marie Lecoq - 31-01-2012

La mítica Full Moon Party que se celebra coincidiendo con cada luna llena la ha convertido en una de las islas más famosas de Tailandia. El resto del mes, la exótica Koh Phangan ve pasar el tiempo apaciblemente, acogiendo a los turistas en sus aldeas de pescadores y haciéndoles disfrutar de unos parajes que invitan a soñar.

El sabai sabai de los tailandeses viene a ser el take it easy de los anglosajones, una especie de “tranqui” con retranca… Conviene saberlo, ya que será una fórmula que oirá a menudo si se decide a visitar esta isla del golfo de Tailandia. Una forma no exenta de humor de incitar al turista a levantar el pie del acelerador y a aclimatarse poco a poco a la atmósfera local. Y es que, aunque algunos de sus rincones se vean literalmente asediados por los adeptos de la celebérrima Full Moon Party, este edén sigue conservando los encantos y la serenidad de un destino remoto y exótico.
 
La joya preferida de la corona
 
Está claro que no fue la música tecno lo que hizo que Koh Phangan se convirtiera a finales del s. XIX en la favorita del rey de Tailandia Rama V. Lo que el antiguo monarca apreciaba de este pedazo de tierra encantada era probablemente el hechizo de sus aldeas de pescadores o quizá el esplendor de sus playas de arena blanca. Durante su reinado la visitó no menos de catorce veces. Pero por encima de todo, lo que realmente le gustaba a Rama V era partir a explorar la jungla y disfrutar de las cascadas de Than Sadet. Grabando sus iniciales en la roca, el soberano consiguió marcar para siempre este lugar paradisiaco donde sigue siendo muy amado. De hecho, su retrato está presente en cada una de las casas de la isla.
 
El otro rey de la isla: el scooter
 
Lo llaman motorbike y se puede alquilar por nada y menos en prácticamente cada rincón de la isla. El scooter es aquí, como en tantos lugares de Asia, el principal medio de transporte. El casco es obligatorio desde no hace mucho, aunque sólo para el conductor. Aun así, no es fácil acabar con las viejas costumbres y la nueva ley no se cumple lo que se dice a rajatabla… El infractor pillado infraganti se ve obligado a pagar 200 bahts (unos 5 euros) aunque, una vez abonada la multa, puede seguir paseándose sin casco el resto de la jornada…
 
Montado en sus “dos ruedas” usted se sentirá el amo de la isla, pero ya lo sabe: sabai sabai… En ocasiones, el estado de las carreteras deja mucho que desear, por no hablar de los caminos de tierra después de la lluvia. Los accidentes en Koh Phangan no son raros, como tampoco es raro cruzarse tarde o temprano con un lugareño con un brazo en cabestrillo. Hecha la advertencia, el viaje suele ser por regla general una gozada. La forma de conducir “a la tailandesa” se hace aquí más tranquila: prueba de ello es el discreto desorden del tráfico en Thong Sala, la principal localidad portuaria de la isla, al suroeste de la misma.
 
Y hablando de Thong Sala: sería una pena verla sólo de paso. Cada tarde se celebra en ella un agradable mercado con la delicada fragancia de los productos locales y sus cables de la electricidad enredados a lo largo de las calles son un poco el reflejo de los habitantes del reino y su forma de vida: una flegma imperturbable en una aparente confusión.
 
Rumbo al norte
 
Ya hemos hablado del sur y del oeste. En el este se encuentra Haad Rin y sus hordas de jóvenes (y menos jóvenes, mientras que en el centro de la isla se despliega el parque de Than Sadet y su jungla. Pasado éste y ya en el noreste nos aguardan las playas más bellas de la isla, con paisajes dignos de tarjeta postal. Se rumorea que en algunas de ellas, accesibles sólo en barco, se celebran fiestas mucho más confidenciales que la Full Moon Party.
 
Al llegar al noroeste nos sale al paso el pueblo de Chaloklum: un puñado de cabañas metidas en el agua y unos habitantes que no dudan en saludar al extraño con un gesto de la mano. La atmósfera familiar está garantizada y es aquí donde los antiguos noctámbulos, convertidos ya en padres pero siempre enamorados de la isla, suelen venir a pasar sus vacaciones en familia. El puertecillo, especializado en la pesca del calamar, es también un lugar ideal para los aficionados al submarinismo: aunque la palma se la lleva la vecina isla de Koh Tao, el enclave de Sail Rock goza de muy buena reputación entre los entendidos.
 
Por lo que a gastronomía se refiere, Koh Phangan es conocida por su curry, preparado de mil y una maneras. En esta isla de pescadores, los currys más apreciados son evidentemente los de pescados y mariscos. Y, tratándose la cocina tailandesa y su pique, un consejo: sabai sabai…
 
 
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