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La locura de la Full Moon Party

La locura de la Full Moon Party

Marie Lecoq - 31-01-2012

La mayor beach party del mundo –la que cada mes enciende la isla tailandesa de Koh Phangan– ha dejado en pañales a Ibiza… Organizada al llegar la luna llena, esta fiesta abierta a todos los gustos musicales puede llegar a congregar hasta 30.000 personas.

El gentío que se agolpa en la playa es tal que hay quien no encuentra sitio en la arena y acaba dentro del agua. Se diría que el mayor buque del mundo acaba de naufragar en las aguas turquesas de Koh Phangan y que millares de náufragos se refugian en la bonita playa de Haad Rin. Nada de eso: esta impresionante oleada de curiosos ha recorrido un largo camino en avión, autocar y barco para disfrutar de la fiesta. Además de por la magia del entorno, innegable, los adeptos de la Full Moon Party vienen atraídos por el espíritu libertario que flota en el aire cálido de estas animadas noches tropicales, algo que le confiere una reputación de desenfreno y que actúa como un imán. Transe, techno, jungle de los orígenes para unos, R&B, música comercial y reggae para otros: a cada cual su estilo. Los ambientes son tantos como bares se suceden por la playa.
 
Cuando Haad Rin se enciende
 
El rito obligado tras llegar a la playa y localizar el ambiente que más conviene a cada cual es el de comprarse un bucket. Dicho de otro modo, un cubo (mini) lleno de coctel con el que zambullirse en el gran baño de la Full Moon. La fiesta dura hasta el día siguiente (por la tarde) para lo bueno y para lo malo, según se desprende del número creciente de accidentes. Se habla de 20.000 personas (30.000 incluso) meneándose al mismo tiempo bajo la pálida luz de la luna tailandesa. De esta manera, el único dress code válido es lo fluorescente en todas sus formas. Fuegos de artificio, malabaristas de fuego y el famoso fire limbo se convierten en parte integrante del decorado, lo mismo que esas siluetas que por la mañana temprano yacen en un mar de detritus que un ejército de tailandeses se da prisa en hacer desaparecer.
 
La luna tiene reflejos de plata
 
La Full Moon Party se ha convertido en etapa obligada de todo viaje por el Sureste asiático. Desde las calles de Bangkok a los templos de Angkor, no pasa un minuto si que se perciba una camiseta de la mayor beach party del mundo: un marketing imparable… Y es que, de qué sirve ocultarlo, hoy por hoy, esta fiesta ha vendido parte de su alma al diablo. Lo que ayer era una reunión alternativa se ha convertido en un evento ampliamente comercial que provocado la aparición de una avalancha de émulos: Half Moon Party, Shiva Party o Jungle Experience. Tratándose de Haad Rin, el antiguo pueblecito tradicional se ha convertido en una ciudad dormitorio para occidentales en busca de placeres exóticos. ¿Y la autenticidad en todo esto? Si la hay habrá que buscarla en el estado de ánimo de los peregrinos de la fiesta y en el ambiente único que reina en la isla en esos momentos. Sin olvidar el imborrable amanecer que usted tendrá la ocasión de admirar siempre y cuando haya sido capaz de mantener sus sentidos despiertos.
 
 
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