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Artesanía
Papel, laca, cerámica y estampa son las técnicas que adoptó Vietnam durante el tiempo en que perteneció al imperio chino. Los vietnamitas, haciendo gala de las dos caras de su personalidad una vez más, las han ido perpetuando e interpretando, creando combinaciones increíbles. Por una parte, la corte y sus mandarines fueron los mecenas de una cultura sofisticada, muy marcada por la influencia china; por otra, la población rural se expresó por medio de una artesanía que estaba al servicio de la comunidad. Estas tradiciones siguen vivas hoy en día; a veces, llevan una existencia paralela y, a veces, se combinan. La primera, gracias al control del Estado y, sobre todo, a recientes iniciativas privadas, ha logrado que los productos artesanales vietnamitas disfruten de fama internacional. La segunda se inspira en el día a día y en las posibilidades del reciclaje para encontrar miles de respuestas a sus preguntas, y sus obras convierten el mercado más insignificante en una fascinante exposición de objetos tan estéticos como ingeniosos.
Artesanía popular y artesanía artística
Todos los pueblos de Vietnam tienen una habilidad excepcional para elevar al estatus de obra de arte los útiles diarios, como cestas y productos textiles. Con la aparición de necesidades más específicas han empezado a fabricar objetos cada vez más especializados. Así, las exigencias de los rituales, en particular del culto a los antepasados, han favorecido a la ebanistería y allacado (altares y mesas para las tablillas), al bronce colado (candeleros e incensarios) y a la papelería (los papeles de colores de los cultos funerarios).
La civilización del bambú
El bambú es un elemento omnipresente en el entorno vietnamita y se puede ver en todo tipo de objetos cotidianos, como bastones y sombreros. En el país del delta del río Rojo, los enormes setos de estas gramíneas gigantes forman vallas naturales que protegen a los pueblos e indican su posición a los foráneos. Como decían antes, “la autoridad del rey se acaba en el seto de bambú del pueblo”.
No es extraño ver bambú en todas las habitaciones de la casa: perchas para colgar prendas, muebles para guardar objetos, paneles divisorios y esteras. Su fibra y su madera, que son flexibles y resistentes, se utilizan para construir y sujetar andamios. El bambú es hueco e impermeable, por lo que resulta excelente para fabricar objetos como vasos y pipas de agua. Una vez secas, sus hojas y sus raíces arden muy bien y se pueden utilizar para cocinar o para combatir el frío. Esta generosa planta sirve incluso para alimentar a los animales y a los hombres, pues sus tiernos brotes se pueden comer frescos o marinados.
Hogares especializados
El barrio de los gremios de Hanoi, que aún subsiste, es la prueba de que existió un artesanado de gran calidad que antaño trabajaba exclusivamente para la corte. Las viviendas señoriales, que siempre han estado interesadas en muebles hechos con materiales caros y difíciles de encontrar, han subvencionado a un gran número de talleres especializados en el trabajo de las maderas duras, de la laca, del nácar, del jade, de la cerámica y de los brocados de seda. Tras la reunificación, la mayoría de los centros de producción artesanal de la región de Ciudad Ho Chi Minh fueron puestos bajo el control del Estado, mientras que en el norte persistió la antigua tradición de pueblos especializados bajo la forma de cooperativas. Actualmente forman una circunferencia de entre 20 y 30 km de diámetro alrededor de Hanoi, y no es raro encontrarse con un templo dedicado al creador y al impulsor de la técnica que hizo famosa a la localidad. Los talleres de este tipo suelen ser familiares, y se utilizan unas herramientas muy básicas. La actividad artesanal se practica entre las siembras y las cosechas. En ocasiones hay varios pueblos que se dedican a la fabricación de un mismo producto. En esos casos se dividen las tareas, desde la recolección de la materia prima hasta la venta, y se forma una red de microcircuitos económicos: un pueblo le pasa arcilla a otro, que hace botes con ella y le compra el combustible a otra población; otro recoge hojas de palmera para hacer sombreros.
Breve recopilación de los tipos de artesanía vietnamita
Cerámica
Debido a la arcilla de alta calidad que se extrae del río Rojo y al contacto con China, un país experto en este campo, la cerámica se ha convertido en una especialidad del norte de Vietnam. En el s. XI empezaron a aparecer productos de un exquisito color marfil o verde celadón, lo cual es indicio de una cuidadosa selección de tipos de tierra y el dominio de las técnicas de cocción. A lo largo de los siglos se crearon varios centros, cada uno especializado en un tipo de producción. Los hornos de Nghe y de Cao producen cerámica sin esmalte cocidas a baja temperatura. En Phu Lang, Huong Canh y Tho Ha se cuecen a temperaturas altas. Por último, la especialidad de los pueblos de Bat Trang y Bien Hoa es la decoración de la cerámica. Esta técnica tuvo su apogeo durante los ss. XIV y XV gracias a los patrones azules y blancos embellecidos con azul cobalto que todavía estaban muy marcados por la influencia china, aunque pronto abandonó esta tendencia. El movimiento rococó de los ss. XVII y XVIII repercutió en gran medida sobre la cerámica. Esta influencia se notó especialmente en la cerámica arquitectónica, que utilizaba colores fluidos que contrastaban con los vidriados. El repertorio, que se basa principalmente en el “azul y blanco”, utiliza un gran número de motivos chinos (flores, aves fénix, dragones), pero los interpretan de una manera más espontánea, utilizando trazos más violentos.
Laca
La técnica del lacado se introdujo de China hace mucho tiempo, tal y como lo demuestran los objetos lacados más antiguos encontrados en la región de Haiphong, que datan del s. IV a. C. Antes de convertirse en un tipo artístico de artesanía, la técnica del lacado permitía impermeabilizar objetos porosos, o, en el caso de la madera, protegerla de la humedad y los insectos. Además, algunos pueblos de Vietnam conservan la antigua costumbre de lacarse los dientes.
La laca es una resina que se extrae del árbol de laca (cay son), que, tras varios días de decantación, proporciona materiales de diversas calidades. Se aplica sobre un soporte de bambú o de madera en varias capas, que se secan y pulen una a una, lo que confiere a la laca una profundidad incomparable. La gama tradicional se reduce a tres colores: el marrón y el negro son tintes naturales de la resina, y el rojo se obtiene mezclándola con hematita.
El arte del lacado conoció su apogeo durante los ss. XVII y XVIII gracias a los pedidos de grandes conjuntos de estatuas budistas, que se lacaban de distintos colores. La laca se llegó a utilizar incluso para cubrir el cuerpo momificado de patriarcas budistas, creando así auténticas estatuas de los santos. El lacado adoptó nuevas técnicas decorativas, como las incrustaciones de nácar que se realizan en la ebanistería.
Papel y estampado
El papel tiene un sinfín de utilidades. Los vendedores de juguetes y marionetas de papel fabricados por los niños durante las celebraciones de mediados de otoño no son muy abundantes en la actualidad, pero en cualquier mercado de Vietnam podrá encontrar objetos de ofrenda que se queman durante los funerales para acompañar al difunto. Todo se reproduce en papel, incluyendo monedas y billetes (las reproducciones del dólar americano son mucho más apreciadas que las del dong), ropa de antaño o de hoy, medios de locomoción e incluso electrodomésticos.
El papel tradicional (do) se fabrica con la corteza de una planta trepadora de la región central. Tras dejarla reposar en un baño de cal, se cuece durante varios días en grandes cubas de hierro colado. La pulpa que se obtiene de este proceso se machaca y se mezcla con cola vegetal. Después se deja secar sobre tamices de bambú. Las hojas resultantes son muy ligeras y absorbentes.
El papel es el principal soporte para la escritura y sirvió para que esta práctica se extendiera por todo el territorio. El estampado permite reproducir el texto de una estela con la aplicación de una hoja de papel húmeda. Si se pone tinta sobre la superficie, se obtiene una copia negativa del soporte: los huecos aparecen en claro y los relieves en oscuro.
En las bibliotecas de algunas pagodas todavía se pueden ver las planchas de madera tallada que servían para copiar obras mediante xilografía. De esta técnica, que es un antepasado de la imprenta actual, deriva la del estampado, la especialidad del pueblo de Dong Ho. Las imágenes se elaboran con la ayuda de un juego de planchas de impresión, y cada una está tallada para la aplicación de un color en concreto, que siempre es de origen natural: el amarillo se saca de la sófora, el azul del añil, el verde del cobre, el rojo de la madera del sapán y el negro de las cenizas de las hojas de bambú. El estampado va tomando forma color por color hasta la impresión del último bloque, en el cual se tallan los contornos del dibujo. En Dong Ho se utiliza un papel especial que se cubre con una mezcla de cola y polvo de conchas llamado diep, que le da un aspecto nacarado.
Ebanistería y trabajo de la madera
Hace tiempo se podía encontrar abundante madera dura (madera de hierro) y preciosa (palisandro) en los bosques del interior. Los principales consumidores de muebles, estatuas y objetos tallados de esta madera eran la corte, los templos y los practicantes de artes escénicas (que compraban instrumentos de música para las óperas y marionetas de agua). El dominio en el que más destacaron los artesanos vietnamitas fue sin duda la ebanistería, que se vio impulsada por la tradición vietnamita de construir complejas obras de carpintería y construcción naval.
Actualmente, los interiores de los templos reflejan lo mejor de esta habilidad que va pasando de generación en generación: altares enmarcados por frases paralelas, paneles decorativos con bajorrelieves o decorados en calado, tronos, altares, logias de tablillas, etc. El mobiliario de la corte sólo se puede ver en los museos, pero los ebanistas actuales se inspiran en él a la hora de fabricar sus productos: cunas, armarios de té, asientos, cofres, pantallas, bandejas y estuches.
El lacado y la marquetería de nácar son las principales técnicas decorativas. Existen dos calidades diferentes: trai, que se extrae de una variedad de mejillón, y xa cu, nácar irisado de Nha Trang y de Hoi An. Primero se separa en placas y se pule, tras lo cual se recortan los motivos a incrustar (flores, pájaros, personajes y dibujos que atraen la buena suerte) con una sierra muy fina. La preparación de las superficies que se incrustarán en la madera también exige mucha precisión y habilidad, pues la nacarada, que se pega con cola, debe quedar perfectamente colocada.

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