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Ver las 1 opciones de Ocio VietnamIdiomas y escritura
Idiomas y escritura
El vietnamita, idioma oficial del país, es el producto de una historia marcada por el mestizaje, la asimilación de contactos y los continuos aportes. Los lingüistas están de acuerdo en clasificarla dentro del grupo austroasiático, pero no hay que olvidar que contiene numerosos elementos de otros idiomas, principalmente del tailandés y del chino. Al igual que sus vecinas, es una lengua tonal (la unidad vocálica más pequeña es una sílaba asociada a un tono) y aislante (cada concepto se corresponde con una de estas unidades, al igual que cada palabra se corresponde con un solo carácter chino). Sin embargo, éstos son los únicos puntos que tienen en común estas lenguas de familias y sintaxis diferentes.
Otra característica del vietnamita es que tardó bastante en tener una escritura propia y romanizada, algo curioso en la península del sudeste asiático, donde con la excepción de Malasia cohabitan varios sistemas derivados de alfabetos de origen indio. Además, su polifonía lingüística no se refleja en una diversidad de escrituras. Todos los idiomas de Vietnam se hablan, pero no siempre se escriben. Los jemeres, los chams y los thai utilizan a veces su alfabeto derivado de modelos indios; sin embargo, los tay, los nung y los dao emplean ideogramas chinos, especialmente durante sus rituales, campo en el que los muong y los pa then se expresan en pictogramas arcaicos.
- Hablar en vietnamita, escribir en chino
- El “nom”, una escritura demótica poco utilizada
- El quoc-ngu, una escritura a medida
Hablar en vietnamita, escribir en chino
Hasta principios del s. XX, la literatura, la Administración y la justicia sólo utilizaban el chino escrito y pronunciado a la manera vietnamita. Vietnam, al igual que Corea y Japón, se movió durante siglos dentro de la órbita del mundo chino, y extrajo su escritura del repertorio de miles de caracteres chinos igual que hicieron estos dos países. Puede que existiera un sistema de escritura embrionario en los tiempos protohistóricos, pero lo que es innegable es que los caracteres chinos fueron introducidos incluso antes de la primera colonización por parte del imperio. Aun después de la emancipación del país en el s. X, el chino siguió siendo el idioma de la diplomacia y la Administración, pero también de la literatura y la religión. Fue el modo de transmisión de la cultura clásica hasta que se desarrolló una lengua vietnamita de tradición oral. Éste no es el aspecto menos importante de la riqueza cultural vietnamita, pues estos dos idiomas difieren considerablemente en su pronunciación y en las ideas que expresan. No conviene menospreciar el legado de esta cultura sino-vietnamita, pues reúne el 50% de las palabras de origen chino que cohabitan en el vocabulario de hoy con palabras vietnamitas que significan lo mismo, pero que se pronuncian de manera diferente. Por ejemplo, “agua” se dice thuy en sino-vietnamita (shui en mandarín), como en Thuy Tin (el genio del Agua), y nuoc en vietnamita, como en nuoc-nam. Muchos de los topónimos del norte son sino-vietnamitas. El song Hong (el río de color rojo) es chino (hong) y no vietnamita (do), y Hanoi es la pronunciación vietnamita del chino Henei (“en el corazón del río”). El fenómeno de los préstamos sigue estando presente en la lengua moderna, en la que podemos encontrar una gran cantidad de palabras chinas para conceptos como “aduana” (hai quan en vietnamita, haiguan en chino, literalmente “el paso hacia el mar”) o “policía” (cong an en vietnamita, gong’an en chino, literalmente “seguridad pública”). Hoy se está produciendo una recuperación del sino-vietnamita, especialmente en el área religiosa.
El “nom”, una escritura demótica poco utilizada
Hubo un breve período en el que no se utilizó el chino en la Administración imperial: durante su reinado en el s. XVIII, los Tay Son impusieron el uso de un sistema de escritura del vietnamita que utilizaba un método de adaptación de los caracteres llamado chu nom. Se desarrolló tras el s. X y se trataba de una astuta unión de caracteres con sentido (ideogramas y pictogramas) y caracteres que indicaban la pronunciación en la lengua vietnamita (quoc am, “los sonidos del país”). Por este motivo, requería un perfecto dominio del chino clásico y del idioma vietnamita. El nom, que era una escritura demótica (es decir, de la lengua popular), siempre fue considerada una lengua vulgar por los letrados a pesar de su dificultad. No llegó a tener muchos hablantes, con la notable excepción del gran letrado patriota Nguyen Trai.Como este sistema nunca llegó a ser unificado, dio lugar a diferentes variedades que dependían de la zona geográfica y la época. Debido a esto, descifrarlo es una tarea especialmente ardua.
El quoc-ngu, una escritura a medida
A principios del s. XX, la corriente nacionalista y patriótica, representada por la escuela de la causa justa de Hanoi, que fue fundada por Luong Van Can (1847-1927), rechazó la escritura china y abogó por el uso del quoc-ngu, una romanización del vietnamita introducida por los misioneros del s. XVII. Su nacimiento está ligado a la publicación de un diccionario trilingüe vietnamita-latín-portugués, creado por el padre Alejandro de Rodas en 1651. El alfabeto divide al vietnamita en 12 vocales y 17 consonantes y se basa en las reglas de la fonética portuguesa, aunque también añade detalles como diptongos, consonantes dobles o una pronunciación distinta en función de la vocal siguiente. Como la descomposición en sílabas no basta para satisfacer la riqueza vocálica de la lengua, el quoc-ngu añade acentos para representar los registros alto (acento agudo) y bajo (acento grave) de sus seis tonos, indicados por un conjunto de signos diacríticos. Estos signos se colocan encima o debajo de las vocales para indicar si son largas, breves, abiertas o cerradas.
El quoc-ngu, que se basó en el proselitismo, fue durante tres siglos una exclusividad de los medios católicos. Antes incluso de que se convirtiera en un instrumento del nacionalismo, fue actualizado y revisado por dos vietnamitas, Paulus Cua y Truong Vin Ky, durante la segunda mitad del s. XIX. Se utilizó para traducir obras literarias y filosóficas occidentales antes de que su uso fuera declarado obligatorio por el Gobierno general de Indochina en 1910. El quoc-ngu facilita la asimilación de términos extranjeros con la utilización de una base puramente fonética. De la misma manera en que se construyó ca phe (“café”), banh mi (“pain de mie”, pan de molde) o xi mang (“ciment”, cemento) durante la época de la ocupación francesa, hoy es normal ponerse unos quan jeans (“jeans” o vaqueros).

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