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Religiones

Desde la Constitución de 1976, los vietnamitas disfrutan de una relativa libertad de culto, aunque la mayoría son budistas (75%). Sin embargo, debido a la ocupación milenaria china (del s. II a. C. al s. X d. C.), también han asimilado el taoísmo y el confucianismo, y siempre han practicado la Triple Religión o Tam Giao. En el s. XVII llegó el cristianismo, una religión monoteísta, lo que supuso una verdadera revolución, y Vietnam se convirtió en el segundo país con mayor población católica de Asia tras las Filipinas (6% de la población). Algunas comunidades practican el Islam y el hinduismo (0,5%), religiones que llevan presentes en el país muchos años, así como el caodaismo (2%) y el budismo Hoa Hao (2%), dos movimientos religiosos de inspiración budista que aparecieron en el s. XX en el delta del Mekong.


El animismo

Los diferentes cultos religiosos se han basado siempre en antiguas creencias autóctonas, según las cuales los diferentes universos (celeste, terrestre y humano) se rigen por fuerzas visibles e invisibles a las que es recomendable ganarse con ofrendas. El reino celeste está gobernado por el señor del Cielo, asistido por los espíritus del Sol, de la Luna, del Viento, de la Lluvia y de las Estrellas, mientras que en el mundo terrestre reina la divinidad del Suelo y del Hogar ayudado por los genios de la Tierra, de los Ríos y de las Montañas. Todos los vietnamitas tienen en su casa un altar con la tríada doméstica, compuesta por los genios del Hogar, los del Suelo y la diosa de la Tierra. Algunos animales asociados a divinidades también son objeto de culto por sus poderes sobrenaturales. Entre ellos se encuentran el dragón, que simboliza el principio masculino (yang), la virtud y la prosperidad; el fénix, que representa el principio femenino (yin), la gracia y la inmortalidad; la tortuga, que encarna la longevidad, y el unicornio, que designa la felicidad.


El taoísmo

Esta filosofía, que fue fundada en China en el s. VI a. C. por Laozi (Lao-Tse), un místico contemporáneo y a la vez adversario de Confucio, penetró en Vietnam durante la dominación china que tuvo lugar a principios de nuestra era. Contrariamente a la doctrina de Confucio, que afirma que el hombre debe estar implicado en la vida política y social, el taoísmo defiende la separación con el mundo y la búsqueda de una libertad personal encaminada a encontrar el Dao (o Tao), el “camino”, el “principio que rige el universo”. El Tao es de alguna manera el orden armonioso del mundo: aparece como una fuerza cósmica, a la vez masculina (el yang activo) y femenina (el yin pasivo), que rige la naturaleza, y como una ley o ética que guía a los hombres sin necesidad de hablar o actuar. El individuo tiene que utilizar únicamente su intuición mística (en lugar de los sentidos y a la inteligencia) si quiere conseguir su objetivo: vivir en armonía con lo que le rodea y fundirse con el cosmos.

Esta concepción de la existencia centrada en la vida contemplativa y el bienestar interior está reservada a los sabios que consiguen desprenderse de la ambición. El pueblo llano tiene que conformarse con el panteón taoísta y el culto a los dioses, cuyas estatuas se suelen encontrar en las pagodas budistas o en santuarios más pequeños llamados den. Entre estos dioses se encuentran Thien Hau Thanh Mau, la diosa del Mar, protectora de marineros, pescadores y viajeros del mar, y, quizá más importante, Ngoc Hoang (el Emperador de Jade), que reina en los cielos ayudado por sus tres ministros: Nam Tao (la Estrella del sur) registra los nacimientos; Bac Dau (la Estrella polar), las muertes, y Tao Quan (el genio del Hogar) prepara un informe sobre las familias en Año Nuevo.


El confucianismo

Introducido en el s. III por los chinos, el confucianismo fue la doctrina adoptada de forma definitiva como filosofía del Estado durante el s. XV, reemplazando así al budismo. A esto contribuyó principalmente la victoria de Le Loi, un terrateniente que liberó su país del yugo chino gracias a los sabios consejos de su maestro, un sabio confuciano dotado de un agudo sentido de la estrategia. Vietnam escapó así de la influencia del clero budista y se convirtió en un estado laico. Los confucianos no creen en el paso a una vida mejor tras la muerte, por lo que se dedican a tareas terrenales: estudiar, buscar la perfección y asumir sus obligaciones sociales.

La definición del hombre cabal

Las enseñanzas de Confucio, un humanista chino que vivió durante el s. VI a. C., se centran en una moral social y política que se puede aplicar tanto al plano familiar como al nacional. El hombre cabal debe atenerse siempre a los principios de bondad y de justicia, y respetar seis cualidades morales: la piedad filial (es decir, el culto a los antepasados), el coraje, la lealtad, la fidelidad a la palabra, el respeto de los ritos y el respeto de las reglas de prioridad. Finalmente, la doctrina confuciana define cinco relaciones naturales necesarias para mantener la armonía y la cohesión sociales: obediencia de los súbditos al rey, del hijo al padre, de la mujer a su esposo, del joven a su mayor y respeto entre amigos. El individuo es principalmente un ser social que renuncia a su libertad individual para cumplir su deber con la comunidad.

Como la educación, que es accesible para todos, es la única manera de adquirir estos valores morales, es importante que el hombre cabal sea un hombre culto. Por lo tanto, el alumno debe estudiar y comentar los textos clásicos de la historia china, en los que el comportamiento de los héroes le indicará la actitud que debe tomar frente a los problemas de la vida. Hoy en día son los padres los que enseñan a sus hijos las reglas de la buena conducta, principalmente por medio del culto a los antepasados y la solidaridad familiar.


El budismo

¿En qué se basa el sufrimiento humano y cómo podemos librarnos de él? Ésta es la gran pregunta que el príncipe Siddharta Gautama intenta contestar. Tras lograr el conocimiento supremo por medio de la autodisciplina y la meditación, se convirtió en Buda (el Despierto o el Iluminado) y pasó el resto de su existencia enseñando su doctrina, que abrió la vida de la liberación, que lleva a la felicidad suprema (nirvana). Partía de la existencia universal del dolor, que nace del deseo. El hombre está unido a su dolorosa existencia por el deseo y vive encadenado a las pasiones, que son ilusorias por naturaleza y que le obligan a renacer en el mundo terrestre. Para poner fin al sufrimiento tiene que eliminar el deseo y poner fin a este ciclo de reencarnaciones (samsara), que está ligado a la ley del karma. Este objetivo lo puede conseguir cualquiera que renuncie a todas sus ligaduras y se dedique a practicar ocho virtudes: perfeccionamiento de la opinión y la intención, de la palabra y el acto, de los medios de subsistencia y el esfuerzo, de la atención y la concentración. Esta rigurosa disciplina moral es más bien propia de una vida monástica.

El budismo en Vietnam

A finales del s. II, la escuela budista de Mahayana, o Gran Vehículo, se extendió por el norte del Vietnam y empezó a avanzar hacia el sur siguiendo las rutas comerciales terrestres y marítimas que salían de la India y de China. El budismo alcanzó su apogeo en el s. XI, durante la dinastía de los Ly, que utilizaba a los bonzos como consejeros y ministros. A cambio de los servicios prestados, los monasterios vieron cómo aumentaban sus riquezas. Hoy en día viven de la explotación de las tierras cedidas por el Estado y de la caridad de los fieles.

El panteón budista

Los adeptos del Mahayana se alejan de las estrictas reglas del Pequeño Vehículo (Hinayana), que siguen siendo fieles a las enseñanzas originales de Buda, y siguen solamente las tres virtudes de la benevolencia, la compasión y la donación. Veneran a los tres Budas del Pasado (Amitabha o A Di Da), del Presente (Sakyamuni o Thich Ca) y del Futuro (Maitreya o Di Lac), así como a los bodhisattvas, los “seres despiertos” que renuncian a alcanzar el nirvana para guiar a sus semejantes hacia la salvación. El más conocido es Quan Am, o Avalokiteshvara, la diosa de la Misericordia, que se representa como una mujer con túnica blanca. Sus estatuas se pueden ver a la entrada de las pagodas y dentro del santuario. Otros dos bodhisattvas muy venerados son Van Thu, o Manjushri, la divinidad de la Sabiduría y la Inteligencia, y Dia Tang, o Kshitigarbha, patrón de los viajeros y salvador de las almas condenadas.

El día a día de los monjes

Los monjes son reclutados por la Iglesia budista de Vietnam, un organismo dependiente del Estado que engloba dos movimientos: la escuela Dhyana (zen o thien), la vía de la meditación, se basa en la autodisciplina y es la más extendida de Vietnam, y la escuela de la Tierra Pura (Tinh Do) se basa en el culto a Amitabha, el Buda del Pasado, y sólo se practica en el sur.

En los monasterios viven tanto monjes como monjas, aunque en edificios diferentes. Los encargados de la gestión son el Consejo de Ancianos, compuesto por monjes superiores elegidos por los más viejos. Éstos tienen que tener por lo menos 40 años de vida monástica y desempeñan el papel de maestros espirituales. Los novicios entran a los 10 años. Pueden ser ordenados monjes o monjas a los 13 años, pero no pronuncian sus votos hasta que tienen aproximadamente 20 años. No obstante, la ordenación no es definitiva, y es posible volver a la vida laica tras pedir permiso al Consejo de Ancianos.

El día a día se desarrolla según un ritual inalterable: desde las 5 hasta las 23, los habitantes del monasterio rezan, meditan, estudian o enseñan los textos sagrados; se dedican al jardín y realizan trabajos agrícolas. Los monjes y las monjas se encuentran a la hora de comer y de cenar en el comedor común, pero comen separados y en silencio. El primer día (luna nueva) y el decimoquinto (luna llena) del mes lunar, la comunidad (sangha) se reúne bajo la dirección del Consejo de los Venerables para examinar las faltas disciplinarias. Durante los tres meses de la cuaresma budista, que tiene lugar durante la estación lluviosa (de julio a septiembre), la comunidad lleva a cabo un retiro durante el cual todos rezan y estudian en común. Entre dos y tres veces al año, la comunidad realiza una peregrinación a los lugares sagrados budistas de China e India.


El cristianismo

Aunque durante la exploración marítima del s. XVI los primeros misioneros portugueses pasaron fugazmente por el norte de Vietnam, la evangelización del país no comenzó hasta 1615. Los dominicos portugueses y los jesuitas franceses enviados por el Papa fundaron misiones en los dos feudos rivales que compartían el reino de Dai Viet: los Trinh del norte y los Nguyen del centro y del sur. Entre sus muchos logros se encuentra el quoc-ngu, es decir, la romanización de la escritura vietnamita. Los catequistas autóctonos no tardaron en dominar los libros doctrinales y de oración impresos en esta nueva lengua, lo cual contribuyó al éxito de la cristianización. En 1685 el país contaba ya con unos 800.000 católicos.

Este éxito inquietó a los letrados y a los mandarines confucianos, pues los conversos no podían practicar ciertos cultos: por ejemplo, el culto a los ancestros se consideraba superstición. Los Trinh, férreos defensores de la identidad nacional, expulsaron a la misión del norte en 1630. Durante los dos siglos siguientes, las relaciones entre los soberanos vietnamitas y los misioneros católicos se hicieron más difíciles y se llegó a perseguir a algunos cristianos. Los franceses utilizaron esto como pretexto para conquistar el país en el s. XIX. Tras las conferencias de Ginebra (1954), que pusieron fin a la presencia francesa y dividieron de forma definitiva a Vietnam en dos Estados diferentes, 600.000 cristianos del norte se vieron obligados a huir al sur. En 1975, durante la reunificación del país, las instituciones cristianas, como las escuelas, fueron nacionalizadas.

La elección de sacerdotes y obispos sigue siendo un tema polémico a la hora de tratar con las autoridades comunistas, pero las relaciones diplomáticas con el Vaticano se van restableciendo poco a poco desde 2005. No hace mucho, un cardenal del Vaticano pudo asistir a la ordenación de 57 sacerdotes en la catedral de Hanoi. El número de candidatos que se pueden presentar a la prueba de acceso a los seminarios que se organiza cada dos años es limitado (entre tres y doce por diócesis), y la ordenación de seminaristas, que se lleva a cabo tras seis años de estudios, requiere de una autorización especial del Comité Popular provincial.

Los protestantes son una minoría (0,75%). Los aproximadamente 600.000 fieles convertidos en 1911 por unas congregaciones conocidas como Iglesias de la Buena Nueva viven principalmente en las montañas de los Altiplanos del centro del país.


El hinduismo

El hinduismo fue introducido por los mercaderes indios a principios de nuestra era y se desarrolló durante más de un milenio por las costas centrales que bordean el antiguo reino de Champa. Hoy, varios miles de chams adoran a Shiva, a pesar de que son minoría desde la desaparición de su estado en el s. XV.


El Islam

Gracias a los mercaderes malayos y javaneses que llegaron a las costas de Champa hacia el s. XV, el Islam reclutó a un número de adeptos entre los ­chams y entre los jemeres que vivían en el delta del Mekong. La débil influencia que el Islam ejercía sobre el resto de la población se explica por la competencia de los europeos tenían el monopolio del comercio marítimo y de la propagación de la fe cristiana.

Hoy, los aproximadamente 80.000 musulmanes vietnamitas viven la religión de manera bastante liberal, ya que los imanes hablan y leen mal el árabe y las copias del Corán son escasas. Rezan una vez a la semana, los viernes, en lugar de cinco al día; durante el Ramadán sólo ayunan tres días, y no realizan la peregrinación a la Meca. Aún resulta más sorprendente que continúen venerando a los lingas, símbolos fálicos del dios Shiva que se conservan en los templos hindúes, y a los genios guardianes del Suelo y las Montañas que protegen la Tierra y el mundo inferior.


El caodaísmo

Esta religión, fundada por Ngo Van Chieu, un funcionario vietnamita que experimentó una “revelación” del más allá, tiene como objetivo combinar las diversas doctrinas orientales y occidentales. Chieu, que era un alumno estudioso, taoísta y vegetariano, era también un apasionado de las creencias humanas y las ciencias ocultas. En 1925, durante una sesión de espiritismo, tuvo la aparición un espíritu que se le presentó como el Emperador de Jade, también llamado Cao Dai (“Palacio o Ser Supremo”), que afirmaba que su misión era enseñar el Camino; posteriormente se representó con la forma de un ojo, símbolo de la Visión del Todo.

El caodaísmo, que fue fundado sobre el budismo, se designa a sí mismo como la “tercera manifestación de Dios para la salvación de la humanidad” tras la aparición de profetas como Laozi, Confucio, Buda, Mahoma y Jesús. El panteón caodaísta también acoge a varios personajes elegidos por sus valores morales y humanitarios, como Juana de Arco, Victor Hugo, Winston Churchill y el poeta Nguyen Du.

Aunque los dogmas y los ritos son de inspiración budista (el objetivo es evitar sucesivas reencarnaciones) y taoísta (utilizan médiums para comunicarse con el más allá), el clero ha adoptado la jerarquía de la Iglesia católica. En la Santa Sede de Tay Ninh se encuentra el sumo pontífice, que está en la cúspide de un complejo cuerpo sacerdotal compuesto por dignatarios, legisladores, censores, funcionarios y médiums, que desfilan con solemnidad durante las cuatro ceremonias diarias. Los sacerdotes, que pueden ser tanto hombres como mujeres, hacen votos de castidad y pobreza y llevan una estricta dieta vegetariana.

Aunque no son violentos, el patriotismo les ha llevado a tomar parte en la acción política con milicias armadas. Fueron utilizados primero por los franceses y después por los norteamericanos contra los comunistas. Más tarde, durante la reunificación del país en 1975, sus tierras fueron confiscadas y sus iglesias cerradas. En 1990 sus templos volvieron a abrir, y hoy el culto cuenta con 1,5 millones de fieles.


El budismo Hoa Hao

En 1939 Huynh Phu So, un bonzo de 20 años fundó la secta Hoa Hao. Tras pasar una temporada en el monte Sam recuperándose de una enfermedad incurable, tuvo la revelación de un budismo renovado, basado en un retorno a la fe y la conciencia individuales. Desde ese momento empezó a predicar la autodisciplina y la abnegación, el Phat Giao Hoa Hao (“Paz y bondad en la vía de Buda”). Optó por transmitir su mensaje de puerta en puerta en lugar de en las pagodas, que consideraba prescindibles, y estaba a favor de abandonar las supersticiones y los ritos ocultos.

Debido a su fama de curandero milagroso, este monje atrajo a numerosos discípulos; sin embargo, dado su nacionalismo los franceses acabaron arrestándole. Durante la primera guerra de Indochina, su milicia, armada por los japoneses, tomó el control de una gran parte del delta del Mekong, y después entró en guerra contra el Viet Minh, que le ejecutó en 1947. En los años sesenta, una parte de sus discípulos, que se oponían al presidente católico Diem, se unieron al Viet Cong, lo cual no impidió que los comunistas prohibieran la secta en 1975. Sin embargo, no fue eliminada por completo y actualmente cuenta con 1,5 millones de fieles.

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